Decir David Chacón y Guillermo Negre implica mucho más que nombrar a dos profes. Sus acciones abarcan múltiples realidades co-creadas, conectan personas. Su vida profesional camina en paralelo: Proyecto Atlántida, Escuela de Maestros, JustKeyNote… formación al profesorado y docencia en el colegio La Milagrosa de Cullera (Valencia). Es decir, dedicación integral a la educación, por y para el alumnado: participan en la elaboración de documentos curriculares, como unidades didácticas integradas para el Ministerio de Educación y pruebas de evaluación diagnóstica en base a TIMSS y PISA; y crean sus propios Libros digitales para utilizar en el aula, entre otras iniciativas. Será quizá porque ambos son diplomados en Magisterio por Educación Física, porque la verdad es que este tándem todoterreno no parece tener un minuto sin actividad.

La aventura profesional conjunta comenzó cuando David hizo las prácticas en el centro educativo donde estudiaba. Guillermo estaba allí, y aunque se fue a Cataluña a trabajar, a los dos años volvió porque había una vacante. Actualmente, ambos son tutores de 4º de Primaria en el colegio La Milagrosa, además de co-directores (junto con Estefanía Pastor) de la Academia de Preparación de Oposiciones Escuela de Maestros. En 2015, Guillermo se certificó como ADE (Apple Distinguished Educator) y David en 2017. A partir de este impulso, surgió JustKeyNote (junto con tres amigos: Carlos Castillo, Guillermo Toledo y Vicente Estrada).

No es de extrañar que Guillermo y David estén embarcados en tantos proyectos dando lo mejor de sí, ya que se nota a kilómetros la voluntad que ponen en todo lo que hacen, intentando ser lo más rigurosos posible a la vez que implementamos nuevas dinámicas para superar los retos de la educación”, según define David su trabajo, añadiendo que la clave está en “rodearse de compañeros que sientan la educación con el mismo entusiasmo”. Entre estas personas y organizaciones con las que enriquecen el ámbito educativo, en un momento del camino encontraron la metodología Design for Change (DFC), la pusieron en práctica, y decidieron crear un iBook para facilitar proyectos DFC (basado en la “Guía para facilitar proyectos DFC”), que ya cuenta con más de 1.300 descargas.

 

PREGUNTA: ¿Cómo conocisteis Design for Change?

RESPUESTA: Somos personas inquietas: vivimos constantemente buscando cómo conectar con el alumnado. Ya hace muchos años aprendimos cómo elaborar secuencias didácticas competenciales a las que años después añadimos la tecnología como potenciador. Por ejemplo, utilizamos tecnología one-to-one en aula. Tener un dispositivo móvil en clase nos viene muy bien y nos permite recoger evidencias y destrezas de una forma más ágil. Además, creamos libros digitales como el iBook “Design for Change España” y otros como “Mujeres invisibles” o “Aprendizaje & Servicio”, que sirven como ayuda al profesorado para aprender a programar con estas secuencias didácticas. En este sentido, cuando conocimos DFC y decidimos probarlo, nos encantó. En 2017 lo pusimos en práctica en quinto de primaria, implementándolo a modo de unidad didáctica integrada. 

P: ¿Cómo convive DFC con otras metodologías que ponéis en práctica en el aula?

R: La clave es tener un buen modelo de programación, un modelo de unidad didáctica integrada, concreción curricular, un buena trasposición didáctica y evaluación. Así, funciona.

P: ¿Qué feedback estáis recibiendo del iBook de DFC España, este libro multitouch que habéis diseñado para que sea utilizado directamente por el alumnado como complemento a la “Guía para facilitar proyectos DFC” para docentes?

R: Observamos mucha satisfacción en la respuesta del alumnado a este tipo materiales. El producto final siempre tiene un qué y un para qué. Esta forma de trabajar en el aula funciona, porque es aprendizaje activo y obliga al alumnado a poner los contenidos en juego en un contexto real, que es la base del trabajo por competencias. DFC nos permite llevarlo a la máxima expresión. Por mucho que yo trabaje para presentarles una tarea súper interesante, esta puede serlo o no; pero con DFC son ellas y ellos quienes eligen su proyecto, lo implementan, y lo comparten. Hemos detectado mucha ilusión y ganas, se sienten empoderados. De hecho, en los recreos nos preguntan: “¿Puedo seguir trabajando en DFC?”

P: ¿Cómo ha sido el proceso de la adaptación de DFC al currículo? ¿Pensáis que es posible para otras materias?

R: Hemos enganchado la secuencia didáctica de Design for Change de la “Guía para facilitar proyectos DFC” con los referentes curriculares y normativos. Creemos en un aula útil y real, sin perder de vista los criterios de evaluación, que se califican trabajando de esta forma, como el trabajo cooperativo o el diseño de producto, y los referentes a contenidos curriculares puros, como la ortografía, la gramática, la expresión y comprensión oral y escrita…

Concretamente, hemos adaptado DFC para la asignatura de Lengua castellana. Por ejemplo, en la parte del proceso que sirve para ganar en comprensión sobre el tema que el alumnado ha elegido trabajar, hemos introducido la teoría de la entrevista, con transcripción, comprensión oral y escrita. Además, hemos añadido el contenido curricular de concordancia gramatical, presentación de texto revisando gramática y ortografía, criterios de presentación… Hemos observado que contamos con criterios de evaluación muy típicos que se pueden calificar de este modo.

Para la última parte del proceso DFC, la fase Comparte, les pedimos un vídeo reflexión para que narren lo que han hecho. Con ello se trabaja otra rúbrica de indicadores de evaluación propios de la expresión oral: gestos, respetar estructuras, concordancia gramatical, etc.

Nuestro recorrido profesional nos ha ayudado a adaptar la metodología DFC al currículo. Desde el 2008, formamos parte de un grupo de trabajo, Proyecto Atlántida, donde programamos por unidades didácticas integradas, lo que permite introducir cualquier secuencia en la trasposición didáctica, sin perder de vista los criterios elegidos, con los instrumentos de evaluación identificados. Al profesorado que aún no ha probado a adaptar DFC al currículo, le diríamos que, integrado a la programación, DFC no da más trabajo, sino al contrario, porque se integra; no es un extra, porque se califica.

P: ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que os lleváis de esta experiencia?

R: Me quedo con la ilusión que muestran ellos y ellas cuando trabajan en el proyecto, cuando nos preguntan si pueden seguir trabajando después de clase, cuando ves en sus caras que es algo diferente. Nuestro alumnado está acostumbrado a trabajar por competencias, y en esa línea va DFC, porque eligen su proyecto, y lo sienten suyo, entonces no hay excusas.

 P: De las capacidades que están desarrollando los jóvenes al poner en práctica DFC, ¿cuáles os parecen más relevantes?

R: Realmente, nuestro día a día no es muy tradicional. Consideramos que trabajamos por competencias en todas las áreas del currículum. Con DFC sobre todo se desarrolla una mayor responsabilidad, porque lo que tienen que hacer es lo que han decidido, es decir, “o me pongo manos a la obra o esto no sale”.

P: ¿Qué cambios habéis observado, tanto en el alumnado protagonista del proyecto como en la comunidad educativa?

R: Hemos implementado DFC en todo 4º de Primaria; entre Guillermo, yo y el director, que es referente en el centro, y lo hace también en su asignatura de Valenciano. De hecho, ha reeditado el iBook para esa asignatura. Nos está ayudando muchísimo, ya que las mejoras que propone el alumnado con sus proyectos, en su mayoría van dirigidas al equipo directivo y al equipo de administración. Implementar DFC en el centro es como una bola de nieve, que se va haciendo más y más grande, y cada vez se implica más gente, sin darse realmente cuenta.

P: ¿Cómo hacéis difusión de vuestro trabajo para inspirar a más docentes?

R: En las giras de JustKeyNote ponemos cinco secuencias didácticas diferentes, y una de ellas es DFC. Lo hemos trabajado ya en cinco ciudades, impactando a más de 500 profes. Si mostramos DFC es porque creemos que lo vale. Nuestro modelo es muy amplio porque cabe todo, por eso nos abrimos al mundo y vimos lo que había. Todos los profes deberían experimentar DFC. “Es que David está enamorado de DFC”, termina Guillermo entre risas.

 

Mil gracias a David Chacón, Guillermo Negre, y a toda la comunidad educativa del colegio La Milagrosa de Cullera, por demostrar que es posible integrar la metodología DFC en el currículo, poniendo en marcha a toda la comunidad educativa, porque como ellos mismos dicen, “somos un equipo”. Y es que, como asegura Guillermo en su bio de JustKeyNote, la clave está en que “el que se atreve a enseñar nunca debe dejar de aprender”.