¿Cuál será el Proyecto más Escuchado en RRSS del Reto I CAN 2019?

Compartir es impulsar el I CAN Mindset. Un año más, en el marco del Reto I CAN 2019 lanzamos la Mención especial al Proyecto más Escuchado (anteriormente conocido como más contagioso y más popular) y que reconoce el proyecto más compartido y con mayor número de interacciones en redes sociales. ¿Para qué? Para que los proyectos Design for Change inspiren a cuanta más gente, mejor. Y además, ¡para venir al Festival I CAN a recibir el diploma y galardón!

¿Cómo participar?

Un año más, la Mención especial al Proyecto más Escuchado será para la propuesta que más guste (likes) y más se comparta a través de Facebook y Twitter. De nuevo, identificaremos esta acción como “Compartimos DFC” y añadiremos el presente año para diferenciar los proyectos. El hashtag que utilizaremos será, por tanto, #CompartimosDFC20

¿Cómo lo haremos? Publicando cada proyecto en las cuentas oficiales de Design for Change España en Facebook y Twitter, y sumando las interacciones sociales que obtengan hasta el próximo 26 de marzo.

Compartiremos cada proyecto de la siguiente forma:

  • Por un lado, en la página de Facebook de DFC España estarán todos los proyectos con el hashtag #CompartimosDFC20, a los que se podrá dar a “Me gusta” o compartir.
  • Por otro lado, en el canal de Twitter de DFC España estarán cada uno de los enlaces a los vídeos de los proyectos con el hashtag #CompartimosDFC20. En este caso, se podrá dar a “Me gusta” o retuitear.

Para saber cuál es el Proyecto más Escuchado, tendremos en cuenta la suma de interacciones sociales recibidas; en concreto, los Me gusta / Me encanta y número de veces compartido en Facebook, y los RT y Me gusta (corazón) en Twitter.

Es importante tener en cuenta que para hacer un seguimiento correcto de todas estas interacciones sólo contarán las que se produzcan en los post de DFC España. De esta forma, sólo serán válidas las siguientes interacciones:

  • Los Me gusta / Me encanta que estén en los post originales de la cuenta de Facebook de DFC España, pero no los que estén en las páginas o perfiles de centros o usuarios particulares, que contenga el hashtag de la acción: #CompartimosDFC20
  • Los RT y Me gusta de los tuit originales de la cuenta de Twitter de DFC España, pero no los que estén en las páginas o perfiles de centros o usuarios particulares, que contenga el hashtag de la acción: #CompartimosDFC20

Los centros educativos del Reto I CAN 2019 que quieran participar, tienen que darle máxima difusión a su post (Facebook) y tuit (Twitter). ¿Cómo? Colgándolo en sus redes sociales el enlace al post y al tuit del proyecto, para que sus seguidores puedan colaborar con sus interacciones; dejando claro que tienen que compartir, dar a Me gusta, retuitear, etc., directamente en el post de Facebook y el tuit original de las cuentas de DFC España.

Una vez realizado el recuento, daremos a conocer el Proyecto más Escuchado del Reto I CAN 2019, que vendrán al Festival I CAN a recoger su galardón y compartir con la celebración con los artistas del cambio de los 10 proyectos finalistas, los Teloneros y el Artista invitado.


Vicent Català, profesor: “Trabajar y apostar por la metodología DFC para hacer un mundo más justo y mejor”

Momentos increíbles llenos de magia y emoción se trajeron de Roma los representantes del Colegio Esclavas de Alcoy en el Encuentro ¡Yo Puedo! ¡Mil gracias a su profe, Vicent Català, por contarnos la experiencia!

PREGUNTA: Si te digo Roma, ¿qué imagen te viene a la cabeza?

RESPUESTA: Al recordar todo lo vivido en Roma me viene a la cabeza la cara de mis alumnos a la llegada al Palacio de Congresos y ver tantos jóvenes de tantos países diferentes compartiendo un mismo mensaje y un mismo espíritu. Caras con sensaciones diversas: sorpresa, satisfacción y orgullo por representar no solamente a su clase, a su colegio o a su ciudad, sino también a todos los niños, niñas y jóvenes de los colegios de la Fundación Educativa ACI. Un privilegio y una responsabilidad compartida.

 P: ¿Qué parte (o partes) del Encuentro ¡Yo Puedo! has disfrutado más?

R: Las partes del encuentro que más disfruté fueron las galas de presentación de proyectos, en donde pudimos comprobar cómo millones de niños y jóvenes de todo el mundo trabajan por reparar y mejorar nuestro mundo desde diferentes ámbitos; y el acto de clausura en el que el Papa Francisco empoderó tanto a los alumnos y sus familias como también a los profesores para trabajar y apostar por la metodología DFC para hacer un mundo más justo y mejor.

P: ¿Qué ha significado para ti y tu alumnado compartir cuatro días con gente de otras partes de España y del mundo?

R: Para mí ha significado una experiencia única, unos días irrepetibles, unos momentos únicos que han marcado mi labor docente y de los que me llevo un recuerdo inolvidable. Mis alumnos lo han vivido diferente, puesto que más allá de todo lo vivido, visitado y aprendido, ellos se han quedado con los momentos compartidos con personas de otras delegaciones, pero sobretodo del buen ambiente y el clima de convivencia de la delegación de España de la que se han llevado muy buenos amigos.

P: ¿Qué significa para ti Design for Change?

R: Para mí Design for Change es la llave que me permite empoderarles y motivarles para que ellos lleven adelante aquellos retos y metas que se proponen para transformar el mundo.

P: ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que os lleváis de la experiencia?

R: El mayor aprendizaje ha sido el crecimiento personal, todo lo vivido y aprendido, tanto durante el proyecto como también durante el Encuentro. Para ellos ha sido una vivencia única, tanto para los alumnos representantes en el Encuentro como para el resto de compañeros, que desde la distancia dieron calor y ánimo a sus compañeros, generando un ambiente de unidad y de generosidad muy importante.

P: Como parte de la Delegación DFC España, ¿qué acciones pensáis que podéis emprender en vuestro entorno para extender el espíritu del ¡Yo Puedo! y lograr que el mundo adulto cambie su mirada hacia los más jóvenes?

R: ¿Acciones para extender el espíritu del ¡Yo puedo!? Implicar al alumnado y contagiar a toda la comunidad educativa: profesores, familias, otros alumnos/as…

P: ¿Qué palabra te surge después del Encuentro ¡Yo Puedo!?

R: Gratitud: Reconocer todo lo vivido y compartido, y cómo ha marcado nuestra vida y nuestro día a día. El agradecimiento tanto a la organización como a cada una de las personas con las que hemos pasado estos días tan inolvidables.

P: ¿Algo más que quieras compartir para inspirar a otras personas?

R: “Solo a través del dar se puede alcanzar la felicidad” dijo el Papa Francisco en el acto de clausura del I Can Children’s Global Summit. La solidaridad, el trabajo en equipo y la responsabilidad son valores que la metodología DFC promueve en el alumnado y les hace crecer como personas a través de la entrega. El compromiso de dar una sociedad mejor a nuestro planeta nos ayudará a dar un planeta mejor a la sociedad.

 


Beatriz García: “¿Cómo puede enriquecer la fe los proyectos DFC?”

Columna de opinión, por Beatriz García, responsable de catequesis en la Parroquia Natividad de Nuestra Señora (Madrid), en el contexto de la participación de Design for Change España en las Jornadas de Pastoral Educativa #JP2020, que este sábado tendrán lugar en Madrid. Con las ponencias “Siente, imagina, crea”, Design for Change (DFC) España presenta la metodología DFC al profesorado de la asignatura de Religión, para mostrar cómo los jóvenes pueden convertirse en agentes de cambio para mejorar su entorno. Las ponencias comenzaron a principios de febrero y se desarrollarán en varias ciudades españolas hasta el mes de mayo.

 

Yo puedo cambiar el mundo contigo. ¿Qué quiere decir esto para cada uno de vosotros?

Yo puedo muchas cosas, tú puedes muchas cosas. Hemos nacido con una capacidad infinita de poder. Y de las múltiples acepciones de la RAE, la que nos quedamos es la que dice que poder es “tener la facilidad, facultad o potencia de hacer algo”. Tengo capacidad porque he nacido y he adquirido unos talentos que me hacen poder algunas cosas. Por suerte, no todos tenemos los mismos y eso nos hace complementarios y necesarios para tener un poder superior al poder que tendríamos cada uno de forma aislada. También puedo porque tengo una capacidad de amor que me hace ser parte de una realidad que me importa y para la que yo soy importante. Mi capacidad de amor y mis talentos unidos a los de las personas que tengo cerca, permiten que las posibilidades de ese poder se vean potenciadas y complementadas.

Ese poder puede tener dos objetivos, depende de dónde ponga el foco: en mí misma o en el mundo en el que vivo y viven las personas que quiero y muchas más que no conozco.

DFC hace posible mirar al mundo y tomar conciencia de lo que puedo por mis talentos y de lo que quiero poder por la capacidad de amor que me impulsa a soñar con la posibilidad de transformar lo que me preocupa o no me gusta. DFC permite hacerlo con otros, y así me permite ampliar las posibilidades de transformación que sólo podría imaginar con mi mirada. Varias miradas hacia el mismo lugar, permiten ver más allá y llegar a posibilidades más lejanas. DFC impulsa a que aquello que sueño, ahora ya que sueño con otros, no se quede en ideas, sino que podamos ser parte de ese cambio que deseamos y hacerlo posible gracias a los mismos dones y el amor que nos llevaron a mirar la realidad, haciendo así que también crezcan dentro de mí.

Con los proyectos desde este “yo puedo con otros” ya se ha transformado nuestro mundo. Se ha expandido y se ha compartido y el contagio es ya una realidad que hemos palpado.

A la pregunta: “¿Cómo sería un yo puedo, no sólo con otros, sino con O†ro?

Nuestra capacidad de cambio del mundo también podemos vivirla mirando la vida de Jesús.

Todo empieza SINTIENDO que yo también soy su hija amada y su predilecta. A él le interesa todo lo que pienso y siento, soy motivo de gozo para él y por eso me deja su Espíritu para que se quede conmigo. Mi verdadera identidad es sentirme Hija amada del Padre. Amada con una capacidad para amar que viene de él y con unos talentos y dones que hacen posible entregar ese amor recibido a los otros. El amor y los dones me permiten mirar al mundo y hacerme la pregunta de “¿éste el mundo que Dios sueña para nosotros?”

Si mi identidad es ser Hija, la de las personas que me rodean es la misma, y esto nos convierte en hermanos en el Padre, con los dones y la capacidad de amar que Dios también les ha regalado a cada uno de ellos. Ahora la pregunta: “¿Este es el mundo que Dios sueña para nosotros?” ya no me contempla solo a mí, sino a toda la humanidad.

Y en ese mundo soñado para Dios hay dos elementos fundamentales: los hombres y mujeres que viven en él y la casa común donde vivimos. Mis dones y la capacidad de amar, la de mis hermanos y la casa común son regalos que no vienen ni dependen de nosotros en su origen, nos vienen dados de Dios. Y acogerlos con gratitud nos prepara para la gratuidad. Una gratuidad que nos permite ponernos al servicio de ese sueño de Dios.

¿IMAGINO un mundo diferente?

La pregunta en sí misma ya nos moviliza hacia la realización de ese sueño de Dios para mí y para el mundo. Nos llama a la creatividad y a educar nuestra mirada hacia ese sueño que contempla sobre todo a los que viven más lejos de él por la injusticia, la pobreza, la violencia y la falta de amor, y que necesita que la casa común esté cuidada y respetada porque es de todos, para todos y es reflejo de la belleza y el amor de Dios a sus hijos e hijas. La pregunta moviliza nuestros dones para ponerlos al servicio del sueño de Dios.

¿Serviría de algo preguntarnos y quedarnos parados? ¿Y cuando esa pregunta nos lleva a unos límites en los que brota dentro de nosotros un “no puedo”?  Es verdad que no en pocas ocasiones, nos vemos poco capaces de imaginar que sea posible transformar algunas realidades de nuestro mundo. Si miramos el Evangelio, vemos que a los discípulos les pasó algo parecido en muchas ocasiones, y así dijeron: “¿Cómo vamos a dar de comer a tanta gente si solo tenemos cinco panes y dos peces?” La respuesta de Jesús se centró en preguntarles: “¿Qué tenéis?”, para que miraran sus posibilidades y las entregaran sin guardarse nada para ellos, y en sugerirles: “Dadles vosotros de comer”, dejando claro que confiaba ciegamente en que serían capaces, mientras él dirigía su mirada al Padre para poner en Él lo que estaba ocurriendo en ese momento: una realidad que pedía un cambio porque muchos tenían hambre y unos hombres sensibles a esa realidad, dudando de sus capacidades y acudiendo a quien podía dar un giro a lo que estaba aconteciendo. Y justo aquí, es donde radica la fuerza del “yo puedo contigo y Con†igo” de los cristianos.

ACTUAR como consecuencia de sentirnos hijos, nos lleva a hacerlo sintiendo que somos impulsados por su Espíritu. Esta experiencia, nuestra verdadera identidad y vocación, nos hace personas nuevas y nos convierte en sus instrumentos en el mundo que Él sueña para todos. Y así, nos convierte en sus manos que unidas a las de los otros hacen posible lo que solos jamás podríamos. En sus oídos que escuchan lo que el mundo pide que sea transformado. En sus ojos que miran la posibilidad de una realidad más justa y un mundo cuidado y querido por todos. En sus pies que abren nuevos caminos muchas veces ni imaginados en nuestras cabezas. Y en su boca que anuncia ¡Claro que sí! es posible otro mundo distinto. Dios se fía completamente de cada uno de nosotros y deja en nosotros, y sólo en nosotros, la posibilidad de hacer real su sueño. Sin nosotros, Él nada puede.

Ser parte de este sueño COMPARTIDO da plenitud a nuestra vida y nos hace sentir una alegría que va más allá de los resultados inmediatos, porque estos no siempre llegan como nosotros lo esperamos. Sentirnos parte de un sueño nos permite decir con esperanza que “todo irá bien”. Irá bien, no porque nos dejemos invadir por un optimismo sin fundamento, sino porque si somos fieles a ese sueño, podemos experimentar que “todo está bien” por sabernos parte de ese proyecto de Dios para la humanidad. A veces toca sembrar, otras regar, podar, esperar y otras cosechar; ninguno de esos momentos tiene sentido en sí mismo si no se conciben como parte de un todo, que es el sueño del agricultor.

Por eso es fundamental que, entre tanta actividad, sepamos pararnos y reflexionar sobre qué parte de ese sueño estamos haciendo posible, qué hemos conseguido y qué camino nos queda, incluso a veces tocará plantear cambiar el rumbo… Jesús se retiraba siempre a orar. Pararnos y escucharnos a nosotros mismos y a los que están alrededor nos hará estar en continuo aprendizaje. Pararnos y escuchar a Dios en la oración, nos llevará a reconectar con nuestra verdadera identidad de hijos del Padre, a poner en sus manos lo que ya hemos caminado y a dejar que Dios nos hable sobre ese sueño suyo que estamos haciendo posible. EVOLUAR para seguir dando pasos.

Y esa plenitud hace posible que se transmitan los deseos de cambios a otros, como si no pudiéramos hacer otra cosa que COMPARTIR ese regalo que se nos ha dado de poder cambiar el mundo. Los verdaderos cambios en el corazón de las personas y en el mundo, ocurren siempre por atracciones y seducciones, no por aseveraciones e imposiciones. Las personas cuyas vidas suenan a lo que sueñan y a lo que sueña Dios, irradian una pasión y una esperanza que es fácil dejarse contagiar por ellas.

Si nuestra mirada al mundo se fuera pareciendo cada vez más a la de Jesús, si fuéramos aprendiendo a mirar a los niños, niñas y jóvenes así… podríamos aprender a preguntarles desde la certeza de que las preguntas encierran tesoros, a escuchar sus respuestas como puertas inesperadas que se abren para nosotros, a ser creadores e inventores de caminos con ellos, a poner el foco en todas sus oportunidades y a pedirles que nos dejen entrar su corazón y buscar siempre su deseo más profundo de felicidad.

El niño y el joven son capaces de Dios porque tienen la misma vocación e identidad que nosotros: ser hijos amados de Dios con capacidad para transformar el mundo.

Y así, podríamos cantarles, lo que Jesús les diría y nos diría a cada uno de nosotros:

Ven, no apartes de mí los ojos

te llamo a ti, te necesito

para que se cumpla en el mundo

el sueño de mi Padre

 

Beatriz García

Responsable de catequesis en la Parroquia Natividad de nuestra señora


Irene Membrive, educadora: “Es increíble ver cómo niños y niñas tan pequeños son capaces de hacer cosas tan grandes con Design for Change”

De vuelta de Roma tras la increíble vivencia del Encuentro ¡Yo Puedo!, mil ideas y aprendizajes bullen en la cabeza y en el corazón de la responsable del proyecto de la Asociación Estrella Azahara, Irene Membrive. ¡Mil gracias por compartir con el mundo la experiencia de tu equipo de jóvenes!

PREGUNTA: Si te digo Roma, ¿qué imagen te viene a la cabeza?

RESPUESTA: Mas de 2.000 niños, niñas y jóvenes sonriéndose y bailando juntos en la Fiesta de Bienvenida; y es inevitable acordarme de los cuatro niños y niñas con los que viajé, el ultimo día, al despedirse de los demás grupos, llorando de emoción por la experiencia que ha marcado sus vidas para siempre.

P: ¿Qué parte (o partes) del Encuentro ¡Yo Puedo! has disfrutado más?

R: Hay dos partes que han marcado el Evento para nosotros: La Ceremonia de Clausura, que dio la oportunidad a los niños de estar en el Vaticano y escuchar cómo el Papa Francisco apoyaba sus proyectos, les invitaba a seguir trabajando en ellos, y a contagiar a mas jóvenes con el espíritu de DFC; por otro lado, las galas de presentación de los proyectos, donde los menores se dieron cuenta de que en todas las partes del mundo, los niños y niñas están trabajando por mejorar su entorno. Eso les animó e impulsó, a su regreso, a seguir trabajando con mas proyectos DFC.

P: ¿Qué ha significado para ti y tu alumnado compartir cuatro días con gente de otras partes de España y del mundo?

R: Ha sido una experiencia única, llena de aprendizajes. A nuestro regreso, cuando les preguntan: “Qué es lo que mas les ha gustado”, solo pueden recordar el nombre de todos los niños y niñas que han conocido; y eso que hemos podido hacer turismo por una de la ciudades mas bonitas del mundo, pero ellos no se llevan el recuerdo del Coliseo; si no de todas las conversaciones, juegos y conocimientos que han compartido con los demás.

P: ¿Qué significa para ti Design for Change?

R: Es una nueva forma de trabajo en el aula que fomenta la inclusión, donde los niños y niñas mejoran su autoestima y se empoderan.

P: ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que os lleváis de la experiencia?

R: El crecimiento personal y la autonomía que han conseguido cada uno de los niños y niñas. Para ellos, todo suponía un aprendizaje: desde salir de sus casas por primera vez y separarse de sus familias, a montarse en un avión y conocer gente de otros sitios y relacionarse con gente que no pertenece a su entorno.

P: Como parte de la Delegación DFC España, ¿qué acciones pensáis que podéis emprender en vuestro entorno para extender el espíritu del ¡Yo Puedo! y lograr que el mundo adulto cambie su mirada hacia los más jóvenes?

R: Seguir haciendo proyectos de diferentes temáticas. En concreto, nosotros seguimos luchando y trabajando para que el cambio de nuestro proyecto sea real y consiga que los niños y niñas tengan una zona de juegos mejor. Estamos convencidos de que los niños del proyecto van a conseguir el cambio, y eso ayudara a que los demás jóvenes también se vean capaces de conseguir lo que se propongan.

P: ¿Qué palabra te surge después del Encuentro ¡Yo Puedo!?

R: Crecimiento y Aprendizaje

P: ¿Algo más que quieras compartir para inspirar a otras personas?

R: Recomiendo trabajar en los centros a través de proyectos DFC. El crecimiento personal de los niños y niñas es enorme; además de la cohesión de grupo que surge y la visión de mejorar su entorno y el mundo por sí mismos. Es increíble ver cómo niños y niñas tan pequeños son capaces de hacer cosas tan grandes con Design for Change.


Montse Moragués, profesora: "DFC hizo que los adolescentes sintieran que lo ajeno puede estar más cerca de lo que pensamos"

¡Última entrevista al profesorado que vivió el Encuentro ¡Yo Puedo! Montse Moragués, profesora del Colegio Santa Teresa de Jesús de Gracia, nos cuenta cómo su clase ha mejorado su entorno poniendo en práctica la metodología DFC. Y para saber más sobre lo que ocurrió en el Encuentro ¡Yo Puedo! pincha aquí

Por Beatriz Alonso

Pregunta: ¿Cómo conociste Design for Change?

Respuesta: El colegio de Sant Josep Teresianas-Gracia de Barcelona pertenece a la Compañía de Santa Teresa de Jesús fundada por San Enrique de Ossó que inspiró a los diferentes colegios que ahora forman la Fundación Teresiana que está presente en Europa, América y África.

La Fundación conoció el proyecto que se había iniciado en India y decidió ofrecerlo a sus colegios y a diferentes niveles porque unos de los ejes de la educación teresiana es fomentar que los niños sean los verdaderos transformadores del mundo y hay que ayudarlos a conseguirlo. Este tipo de proyecto hace que el alumno se sienta el verdadero ejecutor de sus ideas y de su cambio, no solo a nivel individual sino también grupal. La Fundación desde los inicios de DFC ha creído en este tipo de proyectos.

P: ¿Qué aporta DFC en el aula?

R: Tomar decisiones, implicación, emoción, organización, trabajo en equipo, emprendimiento, motivación por un proyecto y una causa para mejorar al alumno, al entorno y al mundo. Este proyecto en concreto ha implicado a toda la comunidad: alumnos, padres, profesores y al barrio. Es un trabajo en red.

P: Después de hacer vuestro proyecto ¿con qué os quedáis?

R: Los inicios del proyecto fueron complicados porque la elección del tema fue muy dispersa, ya que se planteaban muchos proyectos y todos muy interesantes. Pero una vez elegido el tema que coincidía con la semana de actuación, en este caso con el día Internacional del Cáncer infantil (15 de febrero), nos quedamos con la satisfacción de haber ayudado a unos niños que son como nosotros, pero que desgraciadamente se enfrentan a una enfermedad muy grande como es el cáncer a una edad tempana. Ver que el trabajo de una semana con los diferentes talleres elaborados por los alumnos, la sensibilización, implicación y difusión hicieron movilizar a un barrio pequeño como es Gracia, y que a la vez generó un beneficio económico, y sobre todo un crecimiento personal muy grande por parte del alumnado, nos llenó de profunda satisfacción ya que todas las actuaciones ayudaron para que se siga con la investigación. Hizo que lo increíble se convirtiera en creíble y, sobre todo, que nuestros alumnos adolescentes sintieran que lo ajeno puedes estar más cerca de lo que pensamos y que el movimiento genera cambio.

P: De las capacidades que han desarrollado los jóvenes, ¿cuáles te parecen más útiles?

R: Las capacidades que implican las competencias básicas: aprender, comunicar, trabajar la capacidad digital, la capacidad intrapersonal e interpersonal, que se materializan en realización de un proyecto que no se queda en la planificación, sino que se ejecuta y que obtiene resultados, en este caso muy satisfactorios, porque ayudó a la investigación de cáncer infantil.

P: ¿Dónde encuentras dificultades al poner en práctica la metodología DFC en el aula?

R: La dificultad se presenta cuando el grupo no se siente motivado por el proyecto que realiza. Si el proyecto no está muy bien pensado y organizado al milímetro y con el objetivo muy bien definido, teniendo en cuenta que la improvisación y el cambio constante están muy presentes, pueden surgir algunos contratiempos a la hora de llevar a cabo el proyecto.

P: “Los jóvenes no son el futuro, son el presente”, ¿qué te sugiere?

R: Si nuestros alumnos adquieren las máximas competencias y se forman como sujetos de acción, de cambio y con un espíritu crítico definido, tendremos en un futuro adultos comprometidos, con valores que respetan el entorno. Lo que vives es lo que eres, por eso es muy importante formar e implicar constantemente a nuestros alumnos.

P: Cuando escuchas “Mentalidad I CAN”, ¿qué te imaginas?

R: La frase implica que lo que te propongas puedes hacerlo y juntar todos estos I CAN, genera una colectividad que genera el cambio y lo transforma.

P: ¿Has conseguido integrar DFC en el currículo? ¿Cómo?

R: En nuestro colegio hay una semana de proyectos y DFC se planifica para los alumnos de 3º ESO (en primaria también se organiza, pero de otra manera). En la semana de proyectos se realizan las fases Actúa, Evolúa y Comparte. Previamente, en la sesiones de tutoría, se planifican las fases Siente e Imagina.

La implicación del profesorado de la etapa y de la escuela en este caso ha sido fundamental para que el proyecto tuviera una repercusión tan positiva.

P: ¿Qué os lleváis del Encuentro ¡Yo Puedo!?

R: Seguir con el espíritu de transformación local y global que plantea DFC y con las aportaciones de diferentes niños de todo el mundo, despertar conciencia y crear sujetos de cambio que transformen nuestras sociedades en civilizaciones más humanas, que compartan un mismo deseo partiendo de diferentes cambios.


Alicia Nieto, profesora: "DFC aporta un nuevo concepto de aprendizaje en el aula"

Entrevistamos a Alicia Nieto, profesora del Colegio Santa Teresa de Jesús de Valladolid, quien ha viajado a Roma con las dos chicas y los dos chicos que han representado a toda su clase, que ha mejorado su entorno poniendo en práctica la metodología DFC. Y para saber más sobre lo que ocurrió en el Encuentro ¡Yo Puedo! pincha aquí

Por Beatriz Alonso

Pregunta: ¿Cómo conociste Design for Change?

Respuesta: Lo conocí en mi centro educativo hace varios años. Nos presentaron esta metodología y nos plantearon trabajar con ella.

P: ¿Qué aporta DFC en el aula?

R: Aporta un soplo de aire fresco, un nuevo concepto de aprendizaje. Los alumnos pasan a ser los verdaderos protagonistas no solo de su aprendizaje, sino de decisiones con repercusión social.

P: Después de hacer vuestro proyecto ¿con qué os quedáis?

R: Nos quedamos con la repercusión del proyecto, con el cambio de mentalidad tanto en los alumnos como en sus familias respecto al consumo de plásticos.

P: De las capacidades que han desarrollado los jóvenes, ¿cuáles te parecen más útiles?

R: Me parece muy útil el objetivo del proyecto en sí, haber hecho conscientes a los niños del impacto real del consumo indiscriminado de plásticos, que hayan asumido que es una decisión que depende de ellos.

P: ¿Dónde encuentras dificultades al poner en práctica la metodología DFC en el aula?

R: A pesar de haber realizado ya varios proyectos, cada vez que se inicia la metodología DFC con un grupo nuevo, lo que más dificultades plantea es que alumnos de 4º de Primaria (9 años) sean capaces de asumir un pensamiento divergente, ya que tienden a buscar rápidamente una solución sin explorar diferentes posibilidades.

P: “Los jóvenes no son el futuro, son el presente”, ¿qué te sugiere?

R: Me sugiere que hasta hace no muchos años las grandes decisiones correspondían a los adultos. Pero el DFC está cambiando el planteamiento tradicional, empoderando a los niños y jóvenes, y dándoles estrategias para cambiar el mundo que les rodea, comenzando por lo más cercano.

P: Cuando escuchas “Mentalidad I CAN”, ¿qué te imaginas?

R: Imagino una mentalidad basada en el ¡Yo Puedo!, en la capacidad de decisión, en la autonomía, en la responsabilidad, en la colaboración dirigida a un proyecto común.

P: ¿Has conseguido integrar DFC en el currículo? ¿Cómo?

R: Planteando marcos de trabajo relacionados con el currículo e integrando contenidos curriculares de diversas áreas en el desarrollo del proyecto, como expresión escrita, expresión oral, etc.

P: ¿Qué os lleváis del Encuentro ¡Yo Puedo!?

R: Hemos demostrado que nuestros niños son capaces de llegar adonde se propongan, integrados en un movimiento internacional con niños y jóvenes de todo el mundo que comparten un objetivo común: lograr un presente y un futuro mejores.

 

¿Quieres ver cómo trabajan con Design for Change en el Colegio Santa Teresa de Jesús de Valladolid? Descubre en este enlace el proyecto “No desperdiciar ni malgastar” que fue presentado en Roma.


Encuentro ¡Yo Puedo! Dossier de la experiencia en Roma

Jóvenes de más de 40 países de todo el mundo acudieron a Roma a finales de noviembre de 2019 para celebrar por primera vez en la historia el Encuentro ¡Yo Puedo! (I CAN Children’s Global Summit) que reunió a todas las fes y confesiones. Más de 2.500 de estos jóvenes, con edades comprendidas entre los 7 y los 17 años, fueron los protagonistas de este inspirador evento de cuatro días llenos de celebración, creatividad y participación colectiva, que culminó con una audiencia privada especial con el Papa Francisco en el Aula Paolo VI de la Ciudad del Vaticano.

El año 2019 marcó la confluencia de cuatro fuerzas mundiales y presentó el momento perfecto para celebrar el Encuentro ¡Yo Puedo! En primer lugar, respondía a las palabras de la encíclica del Papa Francisco Laudato Si, que sugiere que el propósito de la educación debería ser ayudar a los jóvenes a convertirse en los constructores de un mundo más unido y pacífico. En segundo lugar, se alineó con el compromiso del mundo para el año 2030, que coloca en primer plano la agenda educativa y el bienestar. Tercero, marcó el 150 aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi y su mensaje: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Y, como colofón final, celebró el décimo aniversario de Design for Change.

 

¿Quieres saber más? Entra aquí y descárgate el dossier completo del evento.

 

Y para más información, entra en https://www.dfcspain.org/yo_puedo/ y en https://www.dfcworld.com/SITE/iccgs


¡Sube vuestro proyecto Design for Change y participa en el Reto I CAN 2019 antes del 31 de diciembre!

Foto: Samuel Bregolin

¿Has subido ya vuestro proyecto Design for Change? El 31 de diciembre cerramos el Reto I CAN 2019… ¡Comparte vuestro proyecto en https://challenge.dfcworld.com/ para optar a ser finalista de la Gala I CAN 2020! ¡Mucha suerte!

 

Design for Change España recibe todos los proyectos que hayan sido realizados en una organización educativa en España hasta el 31 de diciembre de cada año. Desde aquí, podrás acceder a todas las historias de DFC, tanto de España como del resto del mundo.

Después, con el objetivo de reconocer el esfuerzo y celebrar el proceso, cada protagonista del cambio recibe el sello DFC y una invitación muy especial para reunirse con el resto de protagonistas en la Gala I CAN, de nivel nacional. Finalmente, un proyecto seleccionado entre diez finalistas viaja a la Gala Internacional Be the Change Celebration (Gala BTC). De esta manera, creamos espacios para compartir las historias de cambio impulsadas por niños, niñas y jóvenes.

¿CÓMO ENTRAR EN EL RETO I CAN?

¿Has hecho un proyecto utilizando la metodología DFC? Entonces tienes una historia que compartir, ¡participa! Muéstrale al mundo la historia de cambio contada por sus protagonistas.

En el Reto I CAN puede participar el alumnado de cualquier grado educativo, desde Infantil a Bachillerato; incluyendo Formación Profesional y Educación Especial; así́ como otros centros de formación, instituciones y entidades en las que participen niñas, niños y jóvenes.

Con sus proyectos se ofrecen soluciones relacionadas con cuestiones sociales, como, por ejemplo: acción por el clima, la escuela, la educación o la salud en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, ya que DFC está reconocida como organización impulsora. Lejos de ser una competición, es una fuente de inspiración que les empodera, les conciencia, y les demuestra que cambiar la realidad sí es posible.

¡Entra en la Plataforma Internacional y regístralo! Para ayudarte, aquí puedes descargar el Tutorial para compartir proyectos; y si lo necesitas, contáctanos en spain@dfcworld.com y te asistiremos en el proceso.

¡Los niños, niñas y jóvenes solo necesitan una oportunidad para cambiar el mundo!


“Design for Change no acaba aquí, toca seguir emprendiendo y animar a los más pequeños”

Foto: DFC Global

Por Beatriz Alonso

Durante la ceremonia de clausura del Encuentro ¡Yo Puedo!* en Roma, Kiran Bir Sethi, fundadora de Design for Change (DFC), recordó que, independientemente del entorno socio económico, religión o cultura, los jóvenes, una vez que se empoderan y sienten el I CAN, se convierten en agentes de cambio. El Encuentro ¡Yo Puedo! ha sido el catalizador de algunos de los principios básicos de DFC en educación, como la diversidad, el poder de las conversaciones y de la participación colectiva. El centenar de jóvenes y la veintena de educadores que forman la Delegación DFC España son la prueba de que hay que poner a los jóvenes en el centro.

Después de vivir esta experiencia única, el centenar de jóvenes y la veintena de educadores de 23 centros se han convertido en un gran altavoz para lograr que el mundo adulto cambie su mirada hacia los más jóvenes, para así extender el espíritu del ¡Yo Puedo! a más y más instituciones educativas, tanto de la Educación formal como de la no formal. Esta visión compartida por la Delegación DFC España será catalizada en el tiempo por los equipos y expandida en su entorno, inspirándoles para pasar también a la acción y convertirse en agentes de cambio.

¿Qué se lleva el centenar de jóvenes de esta experiencia?

“Me encantó el buen rollo que había con los otros estudiantes”.

“Aprendí cosas de muchos países diferentes al mío”.

“He aprendido a escuchar. A veces pensamos que solo lo nuestro importa, y cuando nos obcecamos en demostrarlo, perdemos una gran oportunidad, la de conocer a los demás”.

“Coincidí con el mismo ideal de proyecto con personas de otros continentes”.

“Formé un grupo de amigos inolvidable, aprendí nuevas lenguas y sobre todo me llevo una experiencia que jamás me pude imaginar”.

“He aprendido muchas cosas que nos han contado los compañeros de otros países y que hemos podido explicar ya a profesores y compañeros de nuestro colegio para darles ideas”.

“He aprendido a compartir y a disfrutar con otras persona esta experiencia”.

“Design for Change no acaba aquí, toca seguir emprendiendo y animar a los más pequeños”.

“Quiero seguir cambiando el mundo”.

“El buen rollo que hubo entre todos los grupos de España, que a pesar de que fuésemos algunos de sitios bastante lejanos, nos lo pasamos genial entre todos”.

 

¿Y sus profes?

“Los niños preferían estar con los demás niños, conocerse, compartir…antes que visitar las maravillas de Roma”.

“Cuando llovió tanto, teñimos las calles de Roma de amarillo. Todos nos pusimos el chubasquero DFC y ¡parecíamos Minions! Además, cuando nos encontrábamos con personas que lo llevaban, nos saludábamos rápidamente porque sabíamos que éramos todos de la familia DFC”.

“Compartir con tanta gente de países muy lejanos, entendernos con todos a pesar de la barrera del idioma, disfrutar de momentos de diversión”.

“Nunca habíamos pasado tantos días con personas de la familia DFC y esto facilitó que las relaciones hayan sido más estrechas y de corazón a corazón”.

“Que las próximas generaciones están listas para salvar al mundo.

“He aprendido que cuando el cuidado de la vida es lo primero, cuando nos une la misma pasión, cuando educar es mucho más que transmitir conocimientos, no hay límites en el corazón y el encuentro entre las personas es más fácil y emocionante”.

“Creo que sería muy potente y bueno para los alumnos comenzar a generar colaboraciones entre los centros que nos hemos conocido. Me emociona mucho la idea de un DFC intercentros”.

“Iniciativas de este tipo, son motor de muchos aprendizajes tanto de chicos como profesores”.

 

*El Encuentro ¡Yo Puedo! es una iniciativa educativa para mostrar cómo los jóvenes están cambiando el mundo con sus proyectos Design for Change (DFC) que impulsan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Naciones Unidas reconoce a DFC como una de las organizaciones que promueven los ODS.

La Delegación DFC España compuesta por un centenar de jóvenes de una veintena de centros educativos de 11 Comunidades Autónomas ha participado en el Encuentro ¡Yo Puedo! en Roma con más de 2.000 jóvenes de 45 países DFC. Han sido recibidos por el Papa Francisco porque están cambiando el mundo poniendo en práctica sus propias ideas con sus proyectos DFC (ver aquí los vídeos). Además, durante el Encuentro se ha presentado un Marketplace con 30 proyectos DFC (España presenta 2) que aportan soluciones para mejorar el mundo impulsando los ODS.


El Papa a los jóvenes de Design for Change: “Habéis entendido que ‘Yo Puedo’ debe convertirse en ‘nosotros podemos juntos’

La misión de Design for Change (DFC) es empoderar a los jóvenes para que cambien el mundo. El Encuentro ¡Yo Puedo! en Roma ha hecho visible cómo lo están logrando con sus proyectos DFC.

Por Beatriz Alonso

El Papa Francisco recibió a más de 2.000 jóvenes de 45 países Design for Change en el Aula Paolo IV en el Vaticano, durante la gala de clausura del Encuentro ¡Yo Puedo! Design for Change ha impulsado esta cumbre global para darles la oportunidad a los jóvenes de mostrar cómo están cambiando el mundo con sus proyectos DFC, reconocidos como promotores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, principalmente los consagrados a Acción por el clima (ODS 13), Igualdad de género (ODS 5), o Reducción de las desigualdades (ODS 10).

En su discurso, el Papa reconoció la labor de los jóvenes que han mejorado su entorno: “Habéis retirado la mirada de la pantalla del teléfono y os habéis arremangado para poneros al servicio de la comunidad. Habéis entendido que ‘Yo Puedo’ debe convertirse en ‘nosotros podemos juntos’. Así, el Papa honraba el lema de Design for Change: “I CAN and You CAN, together We CAN”.

Entre las 45 delegaciones DFC participantes, se encontraba la Delegación DFC España, compuesta por un centenar de jóvenes de 11 Comunidades Autónomas. Además de ser recibidos por el Papa, durante los días anteriores tuvieron la oportunidad de presentar sus proyectos junto a jóvenes de otros países, compartir experiencias en la fiesta de Bienvenida en el Palacio de Congresos, y recibir la medalla de Roma de mano de la alcaldesa. Por otra parte, una selección de sus proyectos está disponible en el Marketplace para que sean escaladas por gobiernos, instituciones y empresas de todo el mundo.

Por haberse convertido en agentes de cambio, el Papa les dijo a los jóvenes que veía en ellos “una confianza valiente”. “Sí, la confianza y el valor de un proyecto de mejora ambiental y social que se vuelve concreto; un proyecto que pueda dejar su huella”. Como muestra simbólica del espíritu de Design for Change, los jóvenes le ofrecieron al Papa un patchwork con el Yo Puedo en diferentes idiomas.

 

Objetivo de la Delegación DFC España

La educación no es solo cuestión de contenidos, sino de experiencia de vida. Y, por supuesto, es diversidad, por lo que en la Delegación DFC España se ha fomentado una amplia representatividad geográfica, variedad de centros, y de realidades sociales diferentes. Con este centenar de jóvenes, ha vivido el Encuentro un educador/a de cada centro, quienes son pieza fundamental para dar continuidad al espíritu ¡Yo puedo! de la iniciativa. Los apoyan Fundación Edelvives y Fundación CEPA.