Valeria y Vicente (BTC Taiwán 2018): “Haced DFC, veréis cómo todo cambia”

14 diciembre 2018,   Categorías: ,   Por ,   0 Comentarios,  

¡Tres intensos días en la #BTCTaiwan2018!

Por Beatriz Alonso.

La Delegación de DFC España puso rumbo a Taiwán con un objetivo: compartir con el mundo su proyecto Representante “Qué podemos hacer para pasar más tiempo con nuestros padres”, del FET Santa Teresa de Jesús de Tarragona: una cajita personalizada con mensajes, fotos y un vídeo explicativo, que se entrega a los papás y las mamás para que dejen el móvil dentro y dediquen más tiempo a la familia.

Después de dos vuelos, una escala, casi 20 horas de viaje… Nos encontramos en el otro lado del mundo con más de mil personas (muchas de ellas con su primer sello en el pasaporte): 45 países representando a Design for Change, 24 de ellos presentando proyectos a cargo de sus protagonistas, niños y niñas, por supuesto… Ensayos, fiesta de bienvenida, juegos, risas, talleres, mesas redondas, actuaciones, entrevistas, cenas típicas, momentos mágicos, visitas por Taipei…

En medio de una vorágine de emociones, fuimos testigos de la última fase de la metodología Design for Change: COMPARTE. En el escenario de la Be The Change Celebration, se mostraron las historias de cambio contadas por sus protagonistas, con temáticas muy variadas y de actualidad, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: Cultura (Singapur), fomento de la lectura (Perú), medio ambiente (Taiwán), antibullying, salud y buena convivencia (Serbia), gestión de residuos (Líbano), seguridad alimentaria (Kenia), bolsas para terremotos (Taiwán), kits de emergencia reciclados para inundaciones (Filipinas), mejorar el colegio con materiales reciclados y un huerto (Chile), “Trash in treasure” (reutilización de desechos, Bután), alimentación saludable (Indonesia), 100 bibliotecas (India), ayuda a los niños más necesitados (“You can always change something”, Dinamarca), reutilización (ropa de segunda mano, Macao), hacer felices a sus “aunties” (Emiratos Árabes Unidos), salvar a la naturaleza (Vietnam), stop transmisión de enfermedades y solidaridad con Kenia (Estados Unidos), Teraphy dog (Australia), “Never feel lonely again” (Israel), convertir caca de cucaracha en abono y cultivar verduras (Taiwán), cambiar bolsas de plástico por tejer cestos con los abuelos (Colombia), alegrar a nuestros mayores (Hong Kong), I see sea (cuidado del mar libre de plástico, Taiwán)…

Justo antes de la última intervención de Taiwán, quien presentó varios proyectos por ser la Delegación anfitriona, salieron a escena los protagonistas del cambio de DFC España: Valeria y Vicente, junto a Olga (mamá de Valeria), y Vicente (papá de Vicente). Desde la grada, les arropábamos con todos nuestros sentidos puestos en ellos, con especial cariño y atención: Miguel Luengo, presidente de DFC España; Noura Blanco, project manager; Beatriz Alonso, responsable de comunicación; y, sobre todo, sus profes, Sonia Ferrer y Cristina Padrell.

Después de tres días de emoción y acción, las entrevistamos:

Pregunta: Lo primero, ¿cómo os sentís?

Sonia: Ahora mismo con una felicidad tremenda por haber vivido esta experiencia, por haber sentido la energía que se mueve en este ambiente, por vibrar en ella y por ver que realmente hay mucha gente que quiere que las cosas funcionen mejor, y que sacan además lo mejor de la gente, no solo de los niños, también de los adultos.

Cristina: Hemos descubierto la gran familia Design for Change. Hace tan solo unos meses descubrimos la Gala I CAN y cómo trabaja el equipo de DFC España; y ahora, con esta oportunidad, vemos las cosas tan grandes que se pueden hacer, la oportunidad que le dais a los niños de conseguir el cambio. Es fenomenal.

P: Sois vosotras quienes les dais la oportunidad. ¿Qué le recomendaríais a los profes que todavía no hacen DFC; o que lo conocen, pero no se atreven a hacerlo?

Sonia: Que lo prueben. No conoces una cosa hasta que la pruebas, y no sabes cómo va a salir hasta que la experimentas. Que se lancen, que se arriesguen; que si se equivocan, siempre se puede cambiar: simplemente, un paso detrás de otro, que es lo que te lleva a conseguir los grandes objetivos. Ah, y que cada paso, lo disfruten.

Cristina: Muchas veces los adultos se piensan que son ellos los que tienen que dirigir a los niños, y no; los niños tienen buenas ideas y ven dónde hay posibles cambios en los que pueden colaborar. Si no les damos esta oportunidad… [la emoción le corta las palabras].

¿Ya estáis pensando en el nuevo proyecto de este año?

Sonia: Sí. Le estamos dando vueltas, siempre esperando las ideas de los niños, y sobre esa base, ver qué podemos hacer y cómo, y estar ahí para guiarlos en los momentos que ellos lo necesiten, dejándonos sorprender por ellos.

Cristina: Este curso tenemos unos chicos y chicas muy creativos, y estamos seguras de que saldrá un proyecto muy especial.

P: El proyecto que acabáis de presentar, ¿tendrá continuidad?

Sonia: Vamos a sentarnos después de esta experiencia aquí en Taiwán para reflexionar y ver cómo podemos extender esta idea, que creo que es básica para los niños: la convivencia, las relaciones, la comunicación con sus familias, poder expresarles sus sentimientos, poder decir qué te gusta y qué no de ellos; para ver qué podemos ir cambiando. Vamos a pensar a qué colegios podemos ir a contarlo, qué familias nos quieren escuchar, para poder realmente hacerlo más extensivo. Y no solo colegios: a quien se preste a querer cambiar su vida.

Cristina: En la fase COMPARTE, este proyecto ha llegado a muchísima gente, y ahora con las redes sociales, todavía más. Estoy segura de que muchos docentes estarán interesados en ello.

P: ¿Qué capacidad o competencia podríais destacar que se desarrolla haciendo proyectos DFC?

Sonia: Empatía.

Cristina: Valorar lo que tenemos, luchar por lograr el cambio.

P: ¿Para vosotras, qué significa DFC?

Sonia: Significa ser humano, y convivir con humanos, cuidando de todos.

Cristina: Llegar a los alumnos de manera diferente y tocarles el corazón. Creo que Design For Change es lo mejor, no solo como profe, sino además, como madre. Este año, a mi hijo le toca con Sonia, y estoy tan feliz, porque es una profesora excelente y saca lo mejor de él.

Sonia: Me sonríen hasta los huesos… [en este punto, se ahogan las palabras y las lágrimas se abren paso entre abrazos].

¿Y cuál es la visión de la familia que ha acompañado a los protagonistas del cambio? Les preguntamos a Olga (mamá de Valeria) y a Vicente (papá de Vicente).

P: ¿Cómo empezó todo?

Olga: Al principio de curso nos convocaron para la reunión de padres como todos los años, pero esta vez teníamos una gran sorpresa: el proyecto que habían hecho nuestros hijos había quedado finalista, y había que ir a Madrid a defenderlo. Nos emocionamos porque se habían esforzado mucho y lo habíamos trabajado colaborando en familia.

P: ¿Cómo fue el momento en el que os dan la caja?

Vicente: Nos convocaron para una ‘actividad especial’ que habían hecho los niños, y nos dijeron que nosotros teníamos algo que ver con ella.

Olga: Cuando vimos el vídeo… la verdad es que nos llegó, porque lo habían hecho ellos, y su emoción contactó con la nuestra, y nos puso los pelos de punta. Es algo suyo y también nuestro.

P: ¿Estáis utilizando la caja?

Olga: Aunque yo no soy muy adicta al móvil, es cierto que el trabajo nos absorbe mucho tiempo. Por mi parte, he intentado ser consciente de que cuando estoy con mis hijos, es un tiempo de calidad: lo aparto todo para estar con mi hijo y mi hija, viviendo el presente, no pensando en lo que tengo que hacer después. Porque se lo merecen, y porque nos necesitan.

P: ¿Qué actividades soléis hacer en familia?

Vicente: Deporte, viajar, salir a la montaña, planes al aire libre, acompañarlos a sus actividades; en definitiva, pasar el máximo tiempo posible con ellos.

P: Desde luego, ahí no entra el móvil. ¿Qué les diríais a los padres y madres que no conocen la cajita?

Vicente: Quizá deberían pensar en cómo priorizar su tiempo.

Olga: Es difícil aconsejar porque nadie tiene la varita mágica; pero sí que, por lo menos, reflexionen sobre si el tiempo que pasan con sus hijos es mucho o poco, y cómo lo pasan.

P: ¿Cuál ha sido el momento más especial del viaje?

Olga: El momento de la presentación. Aunque todavía no la he visto, porque estábamos en el escenario con ellos, pero estoy deseando ver qué caras han puesto, porque nosotros estábamos detrás suyo; ver qué han transmitido. Ese es el motivo por el que estamos aquí, en Taiwán.

Y, por supuesto, las personas más importantes de la Delegación de DFC España, los protagonistas del cambio del FET Santa Teresa de Jesús de Tarragona, Valeria y Vicente, en representación del alumnado de 5º A y B de primaria.

P: ¿Cómo os sentís con toda esta experiencia?

Vicente: Los padres han cambiado como nosotros queríamos; y, además, soy muy afortunado por haber venido a Taiwán a vivir esta experiencia única.

Valeria: Me he sentido muy feliz al ver que los padres han recapacitado, porque nosotros hemos estado durante meses haciendo este proyecto, y al final ha valido la pena. Me siento muy orgullosa de estar en Taiwán representando a DFC España. Les vamos a contar a nuestros compañeros del cole que nos lo hemos pasado muy bien –y que no hay ganador, añade Vicente– y que hemos venido para representarles a todos ellos, porque el proyecto lo hemos hecho todos. Hemos aprendido que tenemos que tener paciencia para encontrar lo que nosotros queremos.

Vicente:  Y que tenemos que estar atentos al exterior y relacionarnos y ver lo que pasa y lo que no pasa.

P: ¿Qué les diríais a los niños y las niñas que todavía no hacen proyectos DFC?

Vicente: ¡Apúntate y piensa en algo que quieres cambiar y que quieres hacer! Y hazlo, aunque no quedes finalista, lo importante es que la gente lo sepa. Hay que explicar los proyectos: no hace falta que sea por la tele, se lo puedes ir contando a todo el mundo con quien te encuentres.

Valeria: Los proyectos DFC no son como proyectos normales. Son diferentes, más divertidos de explicar. Lo importante es que te llegue al corazón y que el proyecto funcione para ti.

P: ¿Qué les pueden decir los niños y las niñas a sus profes que todavía no hacen proyectos DFC?

Valeria: Que lo hagan, porque van a ver cómo todo cambia.

Vicente: Que lo prueben; si no les gusta, da igual, pero que lo prueben.