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Por Beatriz Alonso

El 2018 ha sido un año de cambios y evolución en Design for Change España. Y debemos habernos portado muy bien, porque los Reyes Magos nos han traído un estupendo regalo: ¡el nuevo Toolkit!

Esta guía para facilitar proyectos forma parte del marco pedagógico DFC, en el cual se pueden integrar otras metodologías y adaptarlo la programación del aula, ya que se trata de una estructura que provee de herramientas para seguir un proceso definido inspirado en el Design Thinking. Así, se desarrolla un modelo duradero basado en el I CAN: eI CAN Mindset (Mentalidad I CAN).

En este recién estrenado 2019, el objetivo de Design for Change España sigue siendo evolucionar la educación. Tan interiorizado está que, para ser coherentes, todo el equipo aplica la máxima “evolucionar” cada día en el propio marco de trabajo.

¿Cómo hemos materializado esta “evolución” en DFC España?

  • Concretando el marco pedagógico DFC: clarificando la misión, la visión, los objetivos y la filosofía.
  • Simplificando
  • Remodelando la web de arriba abajo: rediseñando la imagen, reorganizando la navegación, actualizando los contenidos…
  • Cambiando los iconos de las fases de la metodología DFC, para alinearnos con Design for Change Global.
  • Organizando las temáticas de los proyectos DFC en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Dentro de esta dinámica para enriquecer la innovación educativa y el emprendimiento social, era necesario aportar una herramienta evolucionada: una guía para facilitar proyectos renovada en cuanto a diseño, imagen y algunos contenidos.

¿Para qué es importante solicitar el nuevo Toolkit?

  • Para que toda la familia DFC que emprende proyectos utilice la misma guía, con los mismos conceptos y los mismos iconos de las fases DFC.
  • Para caminar en consonancia hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, con los que ya se está tratando de cambiar el mundo. Con DFC, los niños y niñas, no es que puedan cambiar el mundo, es que están cambiando el mundo. No podemos olvidar el potencial que ofrecen los más jóvenes.

Con este nuevo Toolkit, te animamos a empezar o seguir emprendiendo proyectos DFC con niños, niñas y jóvenes. Hasta 2018, hemos recibido más de 650 proyectos en los que han participado más de 25.000 protagonistas del cambio, gracias a más de 1.400 educadores y educadoras de cientos de organizaciones. En DFC nos centramos en el proceso, no en el resultado; y, sin embargo, ofrecemos verdaderos resultados demostrables que no solo tienen repercusión en niños y niñas, sino en todo su entorno y en las personas que se relacionan en él. En el Reto I CAN 2018, las temáticas más presentes en los proyectos han estado relacionadas con el ODS 3: Salud y bienestar; y el ODS 4: Educación de calidad; seguidas por el ODS 13: Acción por el clima; ODS 10: Reducción de las desigualdades; y ODS 5: Igualdad de género; entre otros. Y es que solo necesitan una oportunidad para cambiar el mundo 😉

Descárgate el nuevo Toolkit sin ningún coste y emprende la aventura de participar en el Reto I CAN 2019. Además, si facilitas un proyecto (o más) y envías vuestra candidatura antes del 29 de abril, entrarás en el proceso de selección del ¡Yo Puedo! para formar parte de la Delegación DFC España que viajará a Roma en noviembre para vivir la experiencia del mayor Encuentro Internacional de Jóvenes en torno a DFC de la historia.

En DFC España estamos a tu disposición para acompañarte en el maravilloso proceso de facilitar proyectos DFC. Además, puedes seguir explorando, experimentando o profundizando en la metodología DFC apuntándote a nuestras formaciones. Ya lo sabes: “La educación es tuya ¡evoluciónala! ¿Hasta dónde quieres llegar para empoderarles?

Foto: Samuel Bregolin

¡Nueva temporada de entrevistas #BetterTogetherEducacion! Nuevas sinergias, nuevas preguntas, nuevas ideas y miradas…

Por Beatriz Alonso

Comenzamos el 2019 con Jorge Serrano, presidente y co fundador de la Fundación Inspira Educación. Formador en innovación y emprendimiento, experto en liderazgo del aprendizaje. Doctor en Ciencias Físicas e investigador, además de Coach certificado CPCC y Máster Internacional en Liderazgo. Profesor en la Universidad Yachay Tech en Ecuador.

P: ¡Feliz Año! ¿Cuáles son vuestros buenos propósitos para el 2019 en Fundación Inspira Educación?

R: Para empezar, hemos recibido un estupendo regalo: ¡por fin está registrada la Fundación! Ya existimos oficialmente y podemos empezar campañas de difusión, recogida de fondos… Y, además, continuar con lo que hemos estado haciendo, a partir de nuestros cinco ejes de actuación, donde los niños son los protagonistas del aprendizaje, y pilotarlo en la escuela que vamos construir. Iniciaremos el curso 2019-2020 con este proyecto, concretando logística y convocando a las familias. Es un sueño que llevamos tiempo alimentando con mucha ilusión.

Por otra parte, este es nuestro año de la profesionalización. Por ejemplo, vamos a fomentar y expandir los talleres vivenciales que ofrecemos en diversas áreas. Otro de nuestros ejes consiste en crear un centro de investigación para el desarrollo humano, estableciendo alianzas en diferentes ámbitos para tejer una red a nivel virtual que facilite el traspaso de competencias; que fomente compartir la información; y que permita sostener y dar apoyo a los docentes que se atreven a innovar y evolucionar.

P: Viendo vuestro recorrido, parece una aventura apasionante, ¿nos regalas una sinopsis para que, quienes no os conocen, vayan “a ver la película”?

R: Creemos que es necesaria una transformación hacia un mundo más humano, y el lugar donde la podemos activar con naturalidad es la educación. Cambiar la mirada hacia la comunidad es fundamental, porque las organizaciones educativas son centros comunitarios, y esas relaciones deben ponerse en primer plano, desde la comprensión, la compasión y el diálogo para la transformación social.

P: Si yo te digo: “La educación es tuya ¡evoluciónala!, ¿qué me contestas?

R: Que en eso estamos: como padres y madres, como docentes… Yo he sido docente de universidad y he visto cosas que funcionaban mejor que otras para desarrollar capacidades, con diferentes miradas y técnicas.

En la Fundación Inspira Educación tenemos un proyecto basado en talleres con familias, porque creemos que es muy importante. El reto somos los padres y las madres, los peques se adaptan mejor; pero nosotros tenemos miedos porque hemos vivido una educación distinta y no se nos ha dado un “carné” de padre o madre. Construir una mirada como familia requiere superar patrones.

P: Conectando con esta mirada, ¿qué significa para ti #BetterTogetherEducacion?

R: Ir de la mano por elección consciente. Uno más uno, es mucho más que dos. Se crean unos recursos y sinergias que van más allá de lo individual. Es un sueño poder ir de la mano profesionales de la educación, peques, familias, administración, profesionales de apoyo… Formar una malla bien tejida y hacerla más visible.

P: En el espacio de estas sinergias, ¿cómo se encuentran en el camino Jorge Serrano y Design for Change España?

R: A mí me habéis enamorado dándome la oportunidad de participar en el I CAN Weekend, que me sirvió para ver la mirada de los niños y de los profes sobre lo que hace falta para evolucionar la educación. Y también en la Gala I CAN, que fue magnífica. Trabajando juntos esos días, nos dimos cuenta de que somos capaces de hacer mucho más, y de que los niños pueden cambiar muchas más cosas de lo que se cree. De esta experiencia surge que vengáis a Barcelona a facilitar un Taller I CAN el día 22.

P: ¿Qué es para ti Design for Change (DFC)? ¿Qué aportación crees que marca la diferencia con otras organizaciones?

R: Entré en contacto con DFC a través Kiran Bir Sethi, la fundadora. Según vi su presentación en Dubái, fui directo a hablar con ella, porque el proceso de empoderamiento me fascinó. A partir de una estructura simple, los niños son conscientes de que pueden liderar su comunidad. Por ser niños, tienen unas capacidades diferentes.

Lo que diferencia a DFC es que creéis en ello: contagiáis alegría y sois grandes profesionales. Por ejemplo, en el I CAN Weekend, lograsteis sacar información muy valiosa en muy poquito tiempo, y esto es básico para evolucionar la educación.

Es importante hacer un cambio y ya hay movimiento en España. La cuestión es: ¿cuál es la mirada? El lugar desde donde trabaja DFC conecta con Fundación Inspira Educación: entusiasmo y amor, creando los espacios para que los recursos se manifiesten.

P: Y desde Fundación Inspira Educación, ¿con qué otras organizaciones establecéis sinergias?

R: Universidades para la parte de investigación y formación al profesorado, para dotarles de vivencias que les permitan sentir y experimentar qué es una educación diferente, para ayudarlos y acompañarlos en la transición que ya está en marcha. Trabajamos desde la humildad, y todavía estamos conociendo a las demás organizaciones con las que podríamos aportarnos mutuamente, como hacemos con DFC.

P: ¿Cuáles son los inconvenientes que os encontráis en el día a día?

R: La dedicación de tiempo. Cada uno de nosotros tiene otros proyectos de vida y profesionales de los que ocuparse, siempre enlazados con la educación. Ahora que ya somos fundación, podremos recibir los recursos que necesitamos para dedicarnos a tiempo completo y así llegar a más gente y contar con más manos.

P: ¿Cuál es la necesidad número uno ahora mismo en Educación?

R: Facilitar un proceso con padres, madres, peques, profes, administración pública… para discernir entre todos los retos y definir cuál es el orden de prioridades.

Para mí, la primera necesidad es poner las relaciones antes que los resultados. Si las relaciones son buenas, los resultados son buenos. La facilidad con la que hacemos el cambio depende de las relaciones que tenemos. Por ejemplo, podemos dedicar más tiempo a nutrir las relaciones con eventos dentro de la comunidad educativa, diseñándolos desde un lugar que aporten valor; que no sean despliegues de competitividad, sino de celebración. El mismo evento, desde una mirada distinta, tiene un efecto muy positivo que repercute en la felicidad con la que con los niños y los docentes van al centro. Hay grandes posibilidades de mejora.

P: Y ya casi para terminar, ¿podrías contarnos alguna de tus experiencias más emotivas?

R: Es la experiencia que me motivó a buscar un cambio de mirada, que me inspiró para relacionarme con mi hija y me llevó a formar parte de Fundación Inspira Educación. Todo empezó con un libro, Libertad y límites. Amor y respeto: Lo que los niños necesitan de nosotros, de Rebeca Wild. Acababa de fallecer la madre de mi hija, que tenía dos años, y mi relación con ella podía mejorarse. Una amiga me regaló el libro y pensé: “Esto no se enseña en ningún sitio”. Me inspiró tanto que me fui a Ecuador a conocer a la autora. Allí me formé con Rebeca y Mauricio Wild, y allí nos encontramos los fundadores de Fundación Inspira Educación. Al finalizar, nos hicieron una pregunta: “¿Qué vais a hacer con todo esto? Porque si no hacéis nada, habréis perdido el tiempo”. Dejé mi trabajo como investigador y emprendí el camino de la educación.

Columna de opinión, por David de Miguel (Co fundador de INNEDU)

Acaba un año muy activo en materia de eventos educativos. Se celebraron concretamente 31 eventos en nuestro país, muchos de componente internacional, lo que nos posiciona como un referente en la innovación educativa.

Los centros educativos y los gigantes tecnológicos han comprendido desde hace bastante tiempo que deben unir sus innovaciones al aprendizaje, que la tecnología puede contribuir a cerrar los grandes gaps que persisten hoy en los procesos de enseñanza. En ese sentido, percibimos por ejemplo que el movimiento maker está ya asentado en la mayoría de las aulas en los colegios de nuestro país y que es entendido por alumnos y alumnas como parte natural de su proceso de aprendizaje, provocando a su vez que la desconexión entre el aula y el hogar (donde niños y jóvenes usan en su cotidianeidad los dispositivos tecnológicos) sea cada vez menor.

También vimos cómo las instituciones educativas en todos sus niveles, han tenido que readaptar su manera de enseñar para asumir este reto tecnológico. Cada vez más nos alejamos –por suerte– de la clase de tiza y pizarra; y cada vez el alumno toma una posición de centro que le hace adaptar el proceso de enseñanza a sus ritmos y a su evolución.

Ese cambio digital, aunque lento, también ha manifestado sus avances en el campo docente: no sólo son las aulas las que han cambiado para acoger y adaptarse a la infraestructura tecnológica; los docentes también lo han hecho, a través de metodologías innovadoras que captan la atención del alumno, parte de una generación que “tanta mala prensa tiene” a la hora de atender en la clase o captar la atención de lo que el docente está enseñando. Prueba de esas innovaciones docentes, han sido los finalistas de las últimas ediciones del Global Teacher Prize, donde siempre hay docentes españoles, muchos de instituciones educativas pequeñas, pero con un impacto tremendamente multiplicativo si contamos con profesores que se esmeran por poner al alumno en el centro del proceso de aprendizaje. 

Hasta ahí todo bien, en la lógica de ver el vaso medio lleno en lo que a innovación tecnológica y educativa en nuestro país se refiere. Sin embargo, creemos que falta un escalafón más, para que el proceso sea completamente motivador y siga creciendo. Creemos que falta desarrollar más el componente humano. Ya lo comentaban los expertos en educación disruptiva que nos visitaron hace pocos meses en el South Summit celebrado en Madrid: la humanización de la tecnología es imprescindible si queremos ver efectos positivos en el aprendizaje. En nuestra última encuesta sobre el proceso de transformación digital docente, un 56% de los docentes entrevistados confesaron su temor porque en 10 años fueran sustituidos por robots. Esto lo comentaron docentes en España, por lo que la inquietud está mucho más cerca de lo que pensamos.

La tecnología, debe ser un apoyo para el ser humano, sujeto educador, pero de ninguna manera puede sustituirlo. El proceso educativo es social y humano. Es un proceso que trasciende el acto de lo automático, para elevarse a niveles donde la educación, la formación de valores (como elementos esencialmente humanos) se configuran en las personas como resultado del proceso educativo.

En INNEDU, el Instituto de Innovación en Negocios Educativos, así lo entendemos. Es por eso que, en todos nuestros procesos, tanto en la transformación digital como en el marketing y ventas educativos, ponemos la pasión y el factor humano siempre en primera línea. Porque es lo realmente puede marcar la diferencia en nuestros objetivos. Tanto es así, que hemos apostado por la pasión o, mejor dicho, la #Edupasión, en toda nuestra oferta de servicios. Porque creemos que el factor humano tiene mucho que aportar en esta carrera tecnológica. Te invitamos a contagiarte de #Edupasión. Verás “con otras gafas” la realidad del mundo de la innovación tecnológica, del que eres y debes ser sujeto activo si te dedicas a la educación.

 

Entrevista a Mónica Cantón de Celis, CEO de Design for Change Global.

Por Beatriz Alonso.

Su primera toma de contacto con la organización fue reveladora: tras ver un video donde peques de tres años identificaban como un problema que las personas adultas les decían “No tiréis la basura al suelo’, sin darse cuenta de que no llegaban a las papeleras en el parque, Mónica preguntó: “¿Qué necesitáis?”. Y empezó su aventura en Design for Change España como coordinadora. Ahora, siete años después, estrena puesto como CEO de Design for Change Global. El anuncio oficial para las Delegaciones de los países que conforman el movimiento se ha hecho en la reunión anual de Design for Change, la Global Partners Meeting (GPM), este mes de diciembre, en Taiwán. Un regalo de Navidad por adelantado.

Pregunta: ¿Cómo ha sido el recorrido desde ese primer contacto con Design for Change (DFC) hasta tu nuevo puesto como CEO de la organización?

Respuesta: Ha sido un camino largo; o no tan largo, más bien como criar a un hijo: hay veces que piensas “esto no va a pasar nunca” o “esto no avanza”, y de repente tiene 18 años y parece que fue ayer cuando tenía dos y estaba enganchado a mis piernas. Esa es mi sensación: era algo que se movía muy lentamente, íbamos empujándolo y sacándolo adelante; y, de repente, lo tenemos. Es grande, funciona, ofrece un montón de opciones y de oportunidades, de posibilidades, con un montón de gente involucrada, porque ha crecido muchísimo.

P: ¿Cómo aplicas la metodología DFC en tu día a día, en casa con tu hijo…?

R: Bueno, a mi hijo le pilló un poco tarde… Me hubiera gustado que sus colegios hubieran hecho DFC, pero no lo conseguí nunca. No teníamos la fuerza suficiente en aquel momento.

La mayor alegría que me llevé con mi hijo, Álvaro, y DFC, fue en uno de los primeros talleres que hicimos en Impact Hub, cuando todavía estábamos en la calle Gobernador. Habíamos convocado a un montón de profesores y estábamos empezando, éramos cinco: Miguel, Natxo, Pedro, Nuria y yo. Necesitábamos a alguien que hiciera las fotos, y se lo pedí a mi hijo, que no tenía más que trece o catorce años. Vino y se puso al tema, pero al cabo de dos horas, cuando vio cómo bullía el Laboratorio y cómo estaba la gente de involucrada, se acercó y me dijo: “Si no te importa, dejo de hacer fotos y voy a participar”. Al final, terminó él facilitando para diez profesores. Según salimos, me preguntó: “Dónde vamos a comprar post-its”. Ese es un buen síntoma. Se enamoró de la metodología desde el primer día.

P: ¿Cómo conseguir que más centros educativos integren DFC, hasta llegar al espíritu de Riverside School [primer colegio I CAN en India]?

R: Riverside es la obra fundamental de Kiran, con un currículum basado en los niños, que consigue sacar lo mejor de ellos. Es el I CAN Mindset [Mentalidad I CAN] en estado puro. El hecho de que hayan sido capaces de extraer y organizar la información necesaria para crear otros centros como Riverside en cualquier país, es espectacular. A finales de agosto se hizo una formación allí, el I CAN School Training [con representantes de DFC de Jordania, USA, Singapur, Israel y España], y ahora hay que ver quién se lanza a crear colegios I CAN con la metodología DFC.

Los niños en Riverside son capaces de las cosas más sorprendentes. Recuerdo la primera vez que fui. Me enseñaron el colegio tres niños, y el más mayor tenía cinco años. Se iban quitando la palabra los unos a los otros, en inglés. Me asombraron.

P: Desde DFC Global, ¿cómo estáis impulsando el I CAN Mindset?

R: DFC Global es una estructura de soporte para los más de 65 países. Con ella, por ejemplo, conseguimos la capacidad necesaria para sacar adelante eventos de tanta envergadura como el Proyecto Yo Puedo en Roma 2019, que no sería posible que fuese organizado por un solo país.

Y más concretamente, para impulsar el I CAN Mindset, vamos a proporcionar formación. Poco a poco, utilizando la metodología DFC, prototiparemos, puliremos y veremos cómo funciona.

P: ¿Cómo es el día a día en DFC Global?

R: Todavía estamos aterrizando. Se trata, en primer lugar, de ir conociendo en profundidad a los partners de todos los países, ver las relaciones que tienen, cómo están funcionando, qué pueden necesitar, dónde podemos apoyar, qué hay que mejorar.

Por otra parte, se nos ha juntado con el Proyecto Yo Puedo; por lo que, además, tenemos que gestionarlo. Llevamos un año ya preparando el evento, y ahora hay que involucrar a toda la comunidad internacional preocupada por los problemas que existen en educación en el mundo entero. Tenemos el lema Better Together grabado en el ADN: estamos llamando a todo el mundo que pueda estar interesado en colaborar.

Y el día a día consiste en gestionar cualquier asunto que pueda suceder en cada país, mantenerles informados… Y trabajar en todos los eventos globales. Tengo un pequeño equipo en India. Hacemos Skype todas las semanas, actualizaciones todos los lunes, y estamos en permanente comunicación por el teléfono. Además, contamos con el comité ejecutivo formado por cinco personas.

P: ¿Cuáles son las prioridades para DFC Global?

R: Conseguir que Design for Change sea una organización internacionalmente conocida y reconocida por la labor que estamos haciendo: dar voz y visibilidad a lo que están haciendo los niños. Ser su altavoz para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Con DFC, los niños se empoderan y cambian lo que está mal de forma activa. Necesitamos que la gente nos apoye.

 A nivel interno, las prioridades son la gestión del conocimiento y la creación de protocolos de actuación que se puedan adaptar al sistema educativo y las idiosincrasias de cada país. Aquí reside uno de los éxitos de Design for Change: su adaptabilidad. DFC Global es el soporte para su enriquecimiento. Vamos a utilizar el conocimiento que tenemos para que donde quiera que surja Design for Change, llegue más fácilmente a cualquier niño. Para eso necesitamos los medios, y conseguirlo es una de las funciones de DFC Global.

P: ¿Cuál es el diferencial de Design for Change?

R: Con esta metodología, los niños de verdad hacen cosas. Me viene a la cabeza un proyecto que me emocionó muchísimo: “Echamos de menos a Ignacio”. Cuando al alumnado de primero de primaria del Colegio Jesús Maestro le preguntaron qué era lo que más les importaba, contestaron que querían volver a ver a su compañero, que se había marchado con su familia a Budapest a causa de la crisis económica. Llevaron a cabo un plan de acción y aprendieron a mandar cartas en la oficina de correos, a hacer Skype… Los proyectos DFC tienen un impacto real.

Además, gracias al componente internacional, se comparten problemas de diferentes países (y cómo los niños los solucionan). Recuerdo, en la celebración internacional de 2014, la Be The Change Celebration, cuando les tocó el turno a las protagonistas del cambio de Benín salir al escenario a mostrar su proyecto: Luchando contra los matrimonios forzados. La adolescente que lo contó había sido víctima de uno. Emprendiendo un proyecto Design for Change, sus compañeros lograron traerla de vuelta y concienciar a la comunidad para terminar con este tipo de violencia. Las niñas del proyecto Representante de la Delegación de España estaban impresionadas por conocer una realidad tan diferente a la suya; y, además, de que ese problema se hubiese solucionado gracias a la misma metodología que ellas habían utilizado en su clase.

Cada vez que se sube un proyecto a la plataforma internacional para participar en el Reto I CAN, no solo se está inspirando al mundo; sino que, además, al ver otros proyectos, nos inspiramos y tomamos conciencia de otras realidades que se pueden cambiar.

¡Tres intensos días en la #BTCTaiwan2018!

Por Beatriz Alonso.

La Delegación de DFC España puso rumbo a Taiwán con un objetivo: compartir con el mundo su proyecto Representante “Qué podemos hacer para pasar más tiempo con nuestros padres”, del FET Santa Teresa de Jesús de Tarragona: una cajita personalizada con mensajes, fotos y un vídeo explicativo, que se entrega a los papás y las mamás para que dejen el móvil dentro y dediquen más tiempo a la familia.

Después de dos vuelos, una escala, casi 20 horas de viaje… Nos encontramos en el otro lado del mundo con más de mil personas (muchas de ellas con su primer sello en el pasaporte): 45 países representando a Design for Change, 24 de ellos presentando proyectos a cargo de sus protagonistas, niños y niñas, por supuesto… Ensayos, fiesta de bienvenida, juegos, risas, talleres, mesas redondas, actuaciones, entrevistas, cenas típicas, momentos mágicos, visitas por Taipei…

En medio de una vorágine de emociones, fuimos testigos de la última fase de la metodología Design for Change: COMPARTE. En el escenario de la Be The Change Celebration, se mostraron las historias de cambio contadas por sus protagonistas, con temáticas muy variadas y de actualidad, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: Cultura (Singapur), fomento de la lectura (Perú), medio ambiente (Taiwán), antibullying, salud y buena convivencia (Serbia), gestión de residuos (Líbano), seguridad alimentaria (Kenia), bolsas para terremotos (Taiwán), kits de emergencia reciclados para inundaciones (Filipinas), mejorar el colegio con materiales reciclados y un huerto (Chile), “Trash in treasure” (reutilización de desechos, Bután), alimentación saludable (Indonesia), 100 bibliotecas (India), ayuda a los niños más necesitados (“You can always change something”, Dinamarca), reutilización (ropa de segunda mano, Macao), hacer felices a sus “aunties” (Emiratos Árabes Unidos), salvar a la naturaleza (Vietnam), stop transmisión de enfermedades y solidaridad con Kenia (Estados Unidos), Teraphy dog (Australia), “Never feel lonely again” (Israel), convertir caca de cucaracha en abono y cultivar verduras (Taiwán), cambiar bolsas de plástico por tejer cestos con los abuelos (Colombia), alegrar a nuestros mayores (Hong Kong), I see sea (cuidado del mar libre de plástico, Taiwán)…

Justo antes de la última intervención de Taiwán, quien presentó varios proyectos por ser la Delegación anfitriona, salieron a escena los protagonistas del cambio de DFC España: Valeria y Vicente, junto a Olga (mamá de Valeria), y Vicente (papá de Vicente). Desde la grada, les arropábamos con todos nuestros sentidos puestos en ellos, con especial cariño y atención: Miguel Luengo, presidente de DFC España; Noura Blanco, project manager; Beatriz Alonso, responsable de comunicación; y, sobre todo, sus profes, Sonia Ferrer y Cristina Padrell.

Después de tres días de emoción y acción, las entrevistamos:

Pregunta: Lo primero, ¿cómo os sentís?

Sonia: Ahora mismo con una felicidad tremenda por haber vivido esta experiencia, por haber sentido la energía que se mueve en este ambiente, por vibrar en ella y por ver que realmente hay mucha gente que quiere que las cosas funcionen mejor, y que sacan además lo mejor de la gente, no solo de los niños, también de los adultos.

Cristina: Hemos descubierto la gran familia Design for Change. Hace tan solo unos meses descubrimos la Gala I CAN y cómo trabaja el equipo de DFC España; y ahora, con esta oportunidad, vemos las cosas tan grandes que se pueden hacer, la oportunidad que le dais a los niños de conseguir el cambio. Es fenomenal.

P: Sois vosotras quienes les dais la oportunidad. ¿Qué le recomendaríais a los profes que todavía no hacen DFC; o que lo conocen, pero no se atreven a hacerlo?

Sonia: Que lo prueben. No conoces una cosa hasta que la pruebas, y no sabes cómo va a salir hasta que la experimentas. Que se lancen, que se arriesguen; que si se equivocan, siempre se puede cambiar: simplemente, un paso detrás de otro, que es lo que te lleva a conseguir los grandes objetivos. Ah, y que cada paso, lo disfruten.

Cristina: Muchas veces los adultos se piensan que son ellos los que tienen que dirigir a los niños, y no; los niños tienen buenas ideas y ven dónde hay posibles cambios en los que pueden colaborar. Si no les damos esta oportunidad… [la emoción le corta las palabras].

¿Ya estáis pensando en el nuevo proyecto de este año?

Sonia: Sí. Le estamos dando vueltas, siempre esperando las ideas de los niños, y sobre esa base, ver qué podemos hacer y cómo, y estar ahí para guiarlos en los momentos que ellos lo necesiten, dejándonos sorprender por ellos.

Cristina: Este curso tenemos unos chicos y chicas muy creativos, y estamos seguras de que saldrá un proyecto muy especial.

P: El proyecto que acabáis de presentar, ¿tendrá continuidad?

Sonia: Vamos a sentarnos después de esta experiencia aquí en Taiwán para reflexionar y ver cómo podemos extender esta idea, que creo que es básica para los niños: la convivencia, las relaciones, la comunicación con sus familias, poder expresarles sus sentimientos, poder decir qué te gusta y qué no de ellos; para ver qué podemos ir cambiando. Vamos a pensar a qué colegios podemos ir a contarlo, qué familias nos quieren escuchar, para poder realmente hacerlo más extensivo. Y no solo colegios: a quien se preste a querer cambiar su vida.

Cristina: En la fase COMPARTE, este proyecto ha llegado a muchísima gente, y ahora con las redes sociales, todavía más. Estoy segura de que muchos docentes estarán interesados en ello.

P: ¿Qué capacidad o competencia podríais destacar que se desarrolla haciendo proyectos DFC?

Sonia: Empatía.

Cristina: Valorar lo que tenemos, luchar por lograr el cambio.

P: ¿Para vosotras, qué significa DFC?

Sonia: Significa ser humano, y convivir con humanos, cuidando de todos.

Cristina: Llegar a los alumnos de manera diferente y tocarles el corazón. Creo que Design For Change es lo mejor, no solo como profe, sino además, como madre. Este año, a mi hijo le toca con Sonia, y estoy tan feliz, porque es una profesora excelente y saca lo mejor de él.

Sonia: Me sonríen hasta los huesos… [en este punto, se ahogan las palabras y las lágrimas se abren paso entre abrazos].

¿Y cuál es la visión de la familia que ha acompañado a los protagonistas del cambio? Les preguntamos a Olga (mamá de Valeria) y a Vicente (papá de Vicente).

P: ¿Cómo empezó todo?

Olga: Al principio de curso nos convocaron para la reunión de padres como todos los años, pero esta vez teníamos una gran sorpresa: el proyecto que habían hecho nuestros hijos había quedado finalista, y había que ir a Madrid a defenderlo. Nos emocionamos porque se habían esforzado mucho y lo habíamos trabajado colaborando en familia.

P: ¿Cómo fue el momento en el que os dan la caja?

Vicente: Nos convocaron para una ‘actividad especial’ que habían hecho los niños, y nos dijeron que nosotros teníamos algo que ver con ella.

Olga: Cuando vimos el vídeo… la verdad es que nos llegó, porque lo habían hecho ellos, y su emoción contactó con la nuestra, y nos puso los pelos de punta. Es algo suyo y también nuestro.

P: ¿Estáis utilizando la caja?

Olga: Aunque yo no soy muy adicta al móvil, es cierto que el trabajo nos absorbe mucho tiempo. Por mi parte, he intentado ser consciente de que cuando estoy con mis hijos, es un tiempo de calidad: lo aparto todo para estar con mi hijo y mi hija, viviendo el presente, no pensando en lo que tengo que hacer después. Porque se lo merecen, y porque nos necesitan.

P: ¿Qué actividades soléis hacer en familia?

Vicente: Deporte, viajar, salir a la montaña, planes al aire libre, acompañarlos a sus actividades; en definitiva, pasar el máximo tiempo posible con ellos.

P: Desde luego, ahí no entra el móvil. ¿Qué les diríais a los padres y madres que no conocen la cajita?

Vicente: Quizá deberían pensar en cómo priorizar su tiempo.

Olga: Es difícil aconsejar porque nadie tiene la varita mágica; pero sí que, por lo menos, reflexionen sobre si el tiempo que pasan con sus hijos es mucho o poco, y cómo lo pasan.

P: ¿Cuál ha sido el momento más especial del viaje?

Olga: El momento de la presentación. Aunque todavía no la he visto, porque estábamos en el escenario con ellos, pero estoy deseando ver qué caras han puesto, porque nosotros estábamos detrás suyo; ver qué han transmitido. Ese es el motivo por el que estamos aquí, en Taiwán.

Y, por supuesto, las personas más importantes de la Delegación de DFC España, los protagonistas del cambio del FET Santa Teresa de Jesús de Tarragona, Valeria y Vicente, en representación del alumnado de 5º A y B de primaria.

P: ¿Cómo os sentís con toda esta experiencia?

Vicente: Los padres han cambiado como nosotros queríamos; y, además, soy muy afortunado por haber venido a Taiwán a vivir esta experiencia única.

Valeria: Me he sentido muy feliz al ver que los padres han recapacitado, porque nosotros hemos estado durante meses haciendo este proyecto, y al final ha valido la pena. Me siento muy orgullosa de estar en Taiwán representando a DFC España. Les vamos a contar a nuestros compañeros del cole que nos lo hemos pasado muy bien –y que no hay ganador, añade Vicente– y que hemos venido para representarles a todos ellos, porque el proyecto lo hemos hecho todos. Hemos aprendido que tenemos que tener paciencia para encontrar lo que nosotros queremos.

Vicente:  Y que tenemos que estar atentos al exterior y relacionarnos y ver lo que pasa y lo que no pasa.

P: ¿Qué les diríais a los niños y las niñas que todavía no hacen proyectos DFC?

Vicente: ¡Apúntate y piensa en algo que quieres cambiar y que quieres hacer! Y hazlo, aunque no quedes finalista, lo importante es que la gente lo sepa. Hay que explicar los proyectos: no hace falta que sea por la tele, se lo puedes ir contando a todo el mundo con quien te encuentres.

Valeria: Los proyectos DFC no son como proyectos normales. Son diferentes, más divertidos de explicar. Lo importante es que te llegue al corazón y que el proyecto funcione para ti.

P: ¿Qué les pueden decir los niños y las niñas a sus profes que todavía no hacen proyectos DFC?

Valeria: Que lo hagan, porque van a ver cómo todo cambia.

Vicente: Que lo prueben; si no les gusta, da igual, pero que lo prueben.

Por fin, ¡la entrevista prometida con Kiran Bir Sethi!

Por Beatriz Alonso.

Por supuesto, no nos habíamos olvidado de poner sobre el papel las maravillosas palabras que nos regaló la fundadora de Design for Change, Kiran Bir Sethi, durante su viaje a Madrid, el pasado octubre, para ser ponente en el #EnlightED en el marco del #SouthSummit18.

En dos semanas tendremos la suerte de estar de nuevo con ella en Taiwán, en la celebración internacional del movimiento, la Be The Change Celebration, donde se presentará el proyecto Representante de España: “¿Qué podemos hacer para estar más tiempo con nuestros padres?”, del FET Santa Teresa de Jesús Tarragona (@TeresianesTGN). Mientras tanto, recordamos el entusiasmo que se genera gracias a sus palabras tremendamente inspiradoras.

Lo primero que le preguntamos es cómo está: “Feliz. Muy contenta de estar aquí”. Y es que allá donde vaya, Kiran siempre viene acompañada de su contagiosa sonrisa y su dulzura. Lleva desde 2001 recorriendo el mundo, contando las maravillosas historias de cambio que ya han empoderado a más de 25 millones de niños y niñas en todo el mundo. ¿Cómo lo han hecho? Utilizando la metodología Design for Change, basada en el Design Thinking, creada en India de la mano de esta inspiradora mujer.

Pregunta: ¿Qué tal la experiencia en Madrid?

Respuesta: Me encanta. Creo que nos vamos a venir a vivir aquí, así que imagínate [risas]. En Madrid siempre conozco a gente que le encanta el proyecto. Y yo les digo “gracias”, y me siento muy agradecida por la magia que todo el mundo está generando. Realmente, siempre que viajo encuentro este tipo de experiencias. Lo que hacéis en España es fantástico. Gracias.

P: ¿Cómo haces para mantener siempre esa estupenda sonrisa?

R: Creo que sigo diciéndome a mí misma hasta que punto he sido bendecida, lo afortunada que soy, lo agradecida que me siento. Y entonces siento a las personas que tenemos esta percepción de la vida, y sé que tengo que seguir moviendo la energía. Cada vez que veo cómo se apoya a las personas, cómo se mejoran sus vidas, solo puedo llorar de felicidad y decir “gracias”. Creo que con la gratitud viene mi energía.

P: En tu trabajo y en tu vida personal apoyas a un montón de gente y, ¿en quién te apoyas tú?

R: En mi marido [a quien señala, puesto que ha venido a Madrid con ella]. Y en mis niños, por supuesto. De hecho, no solo en mis hijos, sino en todos los niños de mi escuela en Riverside School, mis profes, mi equipo… Me dan toda la energía.

P: Cuéntanos más sobre Riverside School en India

R: Es precioso. Un lugar adorable. Tiene un equipo educativo espectacular. Para mí es muy, muy especial. Todo el mundo quiere venir al colegio. No es que tengan que venir, es que quieren estar. Y cuando están dentro, quieren quedarse. Cuando tienes un lugar al que la gente quiere venir y ves cómo se convierte en oro, entonces tienes la magia. Gente corriente haciendo un trabajo extraordinarias. Para mí, realmente siento la energía del lugar, todo el poder que tiene, me mantiene focalizada en el trabajo que hago. Creo que es muy especial, algo que debe ser preservado, algo por lo que tenemos que trabajar cada día para estar seguras de que se mantiene.

P: ¿Cómo es un día de trabajo normal en ese lugar extraordinario?

R: El alumnado llega a las 8:00 y está hasta las 16:30. Durante el día entero todo sucede de manera orgánica. Profes y peques colaboran al principio de la mañana y se decide cómo irá el día. Y deciden cómo quieren hacer lo que van a hacer. Al final, se vuelve la mirada al principio y se reflexiona sobre si se consiguió hacer una buena gestión para tener un buen día; sobre si se aprendió bien; sobre si mejoramos nuestra forma de aprender, de escuchar; sobre si aprendimos matemáticas… Siempre conseguimos las claves sobre el contenido y la naturaleza de las semillas que plantamos, y nos aseguramos de que estamos haciendo algo importante con las personas que tenemos entre manos.

P: ¿Cuáles son las dificultades que encontráis?

R: Es difícil hacer esto todos los días. Porque puede llegar a ser fácil solo enseñar; pero es bastante difícil enriquecer a la gente. Me he dado cuenta de que tenemos que seguir recordándonos a nosotras mismas que tenemos que hacer las dos cosas. Enseñar contenido es fácil: hago mis investigaciones, las cuento y ya está. Pero enseñar a ser amable, a escuchar a alguien… eso es otra cosa. Como colegio, como equipo, tenemos que seguir recordándonos que constantemente estamos en este camino. Hacer esto todos los días es un gran reto.

P: ¿Qué puedes decirles a los profes que ya no pueden hacerlo todos los días, que ya no encuentran la motivación?

R: Tienes solo hoy para hacerlo. No tenemos ayer, no tenemos mañana. Solo hoy. Hagamos que el día de hoy sea un poco mejor que el de ayer. Si lo haces solo por hoy, es más fácil hacerlo.

 

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(Foto: Samuel Bregolin)

¡Ya estamos de vuelta! Hace unos días compartimos la experiencia vivida durante el I CAN Weekend, un fin de semana en el que catorce alumnos y ocho educadores de ocho centros diferentes se reunieron en Madrid para enfrentarse a un reto. Un fin de semana lleno de momentos verdaderamente únicos en torno a un único objetivo: “evolucionar la educación”. Aquí os traemos la segunda parte de la experiencia, la vivida por los chicos y chicas que asistieron al I CAN Weekend durante estos dos días. Un fin de semana en el que jóvenes de distintos colegios, de distintas edades y etapas educativas, se reunieron en torno a un reto común.

El fin de semana empezó con fuerza para alumnos y educadores. Tras escuchar a Miguel Luengo, presidente de DFC España, salieron a la calle a hacerse selfies con los elementos más peculiares de la ciudad de Madrid en el #SELFIEICAN. Un señor con bigote, un buceador o una caca de perro fueron solo algunos de los locos elementos que tuvieron que encontrar para superar esta prueba. Estas y otras dinámicas nos ayudaron a conocernos un poquito mejor.

Después de esto, los jóvenes estaban más que preparados para enfrentarse al reto. ¡Allá vamos!

Se organizaron en dos grupos, en torno a una cualidad común que les definía. Esas cualidades fueron la empatía y la pasión. Ambos grupos comenzaron a trabajar en la fase SIENTE de manera conjunta, en la que surgieron muchas conversaciones. Además, aprovechando que nos encontrábamos en Impact Hub Madrid, pudimos experimentar la metodología DFC en espacios muy distintos: utilizando post-its, pintando sobre una pared, en un cristal, en un sofá, alrededor de una silla o de un sofá.

Finalmente, el foco elegido como prioritario fue: “Evolucionar y crear futuro”. Los jóvenes estaban de acuerdo en que para evolucionar la educación, ellos eran los agentes de cambio y, por tanto, estaba en sus manos “crear el futuro”. Así, el reto que nos planteamos fue: “¿Cómo podríamos evolucionar y crear futuro?”.

En la fase IMAGINA, se aportaron muchas ideas para dar respuesta a este reto. La mayor parte respondía a soluciones que podía ofrecer la escuela para permitirles ser verdaderos “creadores de futuro”. Tras aportar todo tipo de ideas, se identificó una que para los jóvenes era clave: “tener colegios libres de machismo”. El debate posterior con los educadores sirvió para reforzar la idea de los alumnos. 

Cada uno de los grupos prototipó una solución para aterrizar esta idea. Para esto, nos ayudó mucho el “pensar con las manos”. En tan solo unos momentos, la sala se llenó de globos con lemas como “machismo no” y de serpentinas de todos los colores. De esta manera, las soluciones y las ideas fueron aflorando. De todas las propuestas, hubo dos que tuvieron especial calado en cada uno de los grupos: dar charlas en institutos y colegios y pegar carteles por la ciudad de Madrid en contra del machismo.

En la fase ACTÚA, prepararon todo lo necesario para llevar a cabo su propuesta. Un grupo trabajó en el plan para dar las charlas y comenzó a preparar algunas de ellas, y el otro grupo comenzó a preparar globos y carteles para pegarlos por la ciudad. Ver a los jóvenes trabajando en este tema con tanta ilusión fue realmente emotivo y permitió a todos los adultos presentes ver en primera persona lo que siempre decimos: “los niños no son el futuro, son el presente”. Una vez preparado, los dos grupos presentaron su trabajo a los educadores. Un grupo realizó la charla que querían dar en institutos y colegios y el otro hizo una pequeña manifestación.

Antes de finalizar el I CAN Weekend, decidimos que el mejor sitio para EVOLUAR sería el parque de El Retiro, donde después de comer, los alumnos contaron anécdotas de lo vivido durante el fin de semana. En ese momento, se hizo patente que habían surgido lazos muy importantes entre chicos y chicas que, hasta un día antes, no se conocían. Después de este momento, dibujaron en una caja lo que se había experimentado en cada fase. Esto les permitió interiorizar el proceso y reflexionar sobre el trabajo realizado durante los dos días. De vuelta a Impact Hub Madrid, uno de los grupos decidió pegar los carteles en contra del machismo que habían preparado.

En la fase COMPARTE, se ensayó cómo se iba a presentar lo vivido durante el fin de semana en la GALA I CAN 2018. El resultado fue todo un éxito y durante la Gala fueron capaces de transmitir todo lo vivido durante estos dos días.

Ver a los jóvenes que habían compartido la experiencia tan unidos durante la gala nos reafirma en la convicción de que DFC es capaz de hacer que la magia ocurra. Esto es no solo gracias al proceso, sino también a las personas que forman el equipo y aquellos educadores y alumnos valientes que deciden sumarse a esta aventura.

Adrián Gollerizo, practitioner y Responsable del Proyecto COMnPLAY Science en Design for Change España

(Foto: Jesús Alegría)

El I CAN Weekend: un fin de semana, catorce alumnos y ocho educadores de ocho centros diferentes. La única premisa: una invitación a enfrentarse a un reto que, para darle más emoción al tema, desconocían. Para hacerlo incluso más misterioso, tampoco se conocían entre ellos (salvo alguna excepción). Siete de esos educadores vinieron acompañados de uno o dos alumnos con los que habían compartido un proyecto DFC. ¿Y cuál era ese reto? “La educación es tuya ¡evoluciónala!

Primera parte de la crónica del I CAN Weekend: el reto de los profes.

La idea del I CAN Weekend surgió de la experiencia que ya llevan haciendo tres años en DFC Brasil, donde durante cuatro días conviven educadores y alumnos de los 10 proyectos finalistas como reconocimiento a su trabajo. En España era la primera vez, y la idea se había fraguado unas cinco semanas antes, así que se ha tratado de un proceso exprés en cuanto a diseño y resolución de aspectos logísticos; si bien, cuando se cuenta con un gran equipo, todo es posible.

El lugar era importante, y por eso decidimos llevarlo a cabo en el Impact Hub Madrid, un espacio inspirador y que facilita que las cosas ocurran; y es que ya se sabe: “Not by chance, by design”.

¡A por el reto! Tanto alumnos como educadores se enfrentaban a “La Educación es tuya, ¡evoluciónala!

En la fase SIENTE, surgieron diferentes focos:

  • El alumno une y desune: educador-familia
  • Falta de vínculo realidad-escuela
  • Nos hemos convertido en jueces de las Redes Sociales
  • Falta apoyo emocional y gestión del estrés*
  • En los educadores, hay falta de apertura para escuchar nuevas propuestas
  • El Marco Legal está desadaptado de la realidad
  • Falta motivación en la comunidad educativa*
  • Falta de vínculo afectivo educador-alumno*

* Focos identificados como los prioritarios.

Finalmente, el foco seleccionado fue: Falta apoyo emocional y gestión del estrés. Así, el reto que nos planteamos fue: “¿Cómo podríamos lograr apoyo emocional y gestionar el estrés?”

En la fase IMAGINA, se aportaron muchas ideas, y las que tomaron más fuerza respondían a:

  • Educación emocional para docentes (enfocada a los docentes, no a los alumnos)
    • Que estuviera más presente
    • Más viva
    • Que llevase a un liderazgo más humano
    • Con profesionales adaptados al contexto educativo
  • Erasmus:
    • Para globalizar la educación
    • Como aspecto motivacional
    • Para enriquecer las experiencias
  • Reconocimiento
    • A nivel social sobre la labor que se está llevando a cabo
    • Dar a conocer lo que se está haciendo bien para lograr extenderlo
    • Ser tenidos en cuenta para las decisiones en el ámbito de la educación

Tras mucho debatir entre los educadores y escuchar lo que los alumnos tenían que aportar, algunos de los insights que surgieron fruto de este feedback fueron: “Os comportáis de forma diferente fuera de clase que en clase”, “Muchas veces venís ya enfadados y la tomáis con nosotros”, “Nosotros os trasladamos nuestro estrés”… Fue un momento precioso de conversación entre personas, sin tener en cuenta quien era adulto y quien menor. Los educadores decidieron que se iban a centrar en la idea en “Educación emocional para docentes”.

Cada uno de los presentes prototipó una solución y luego la presentó. Aunque al principio la idea de pensar con las manos parecía que no iba a funcionar, muy rápido se pusieron todos a manipular el material que estaba preparado y las ideas fueron tomando forma:

  • Nuevos roles: una mesa redonda en clase con delegados, animadores… y en el que se hace visible qué es lo que hace falta en cada momento
  • Perder el miedo, sintiendo apoyo por parte del resto del equipo docente, a una clase divertida y variada
  • Hacer un documental: “Érase una vez un gran profe”, en el que se vería todo lo que hace un profe
  • Disponer de un microscopio que me permita ver cómo me encuentro emocionalmente y disponer de un diario en el que ir dejando lo que voy observando y así chequear que mi estado emocional no interfiere en mi trabajo
  • Un muñeco que me ayude a saber cómo me encuentro emocionalmente
  • Mostrar lo que no se ve de la labor del docente: excursiones, redes sociales, cambio de leyes, situaciones familiares, y la necesidad de gestionar todas estas situaciones
  • Empatizo conmigo en función de cómo me encuentro, aceptando los malos momentos
  • Semáforo emocional en la sala de profesores
  • Roles rotativos entre los maestros y con sesión DFC al final para buscar soluciones
  • Ayudar a tomar conciencia emocional, integrando la vida y escuchando al corazón (incluidos los nudos que van surgiendo), con profesionales que acompañan para que el docente sea competente a la hora de gestionar las emociones

De todas estas ideas, la que tuvo más fuerza fue realizar un documental (seguramente contar con David Fernández, director del documental educativo ‘Searching for Superman’, tuvo algo que ver), así que se pusieron manos a la obra para ver lo que necesitaban para poder hacerlo.

En la fase ACTÚA, llevaron a cabo un prototipo de lo que sería el documental. Algunos de ellos tomaron el rol de alumno, y les preguntaban sobre su día a día fuera del colegio, para que cada uno fuera respondiendo. Un punto muy emotivo fue cuando se preguntó sobre lo que suponía para ellos ver que entre los alumnos se hacían daño. Así se puso de manifiesto que las emociones están a la orden del día entre los educadores.

El fin de semana iba llegando a su final, si bien antes había que EVOLUAR; y esta vez lo hicimos de una forma un poco diferente. Empezamos apuntando cada uno una anécdota de lo que habíamos vivido, y para recordar mejor el proceso, dibujamos en cada cara de una caja un dibujo que representaba lo vivido en cada una de las fases. Luego llevamos a cabo el “difícil, diferente y aprendido”: una forma diferente que nos permitió aprovechar el espacio que para esta ocasión habíamos elegido, el madrileño parque de El Retiro (siempre es importante aprovechar todo lo que está a nuestro alrededor).

Ya solo faltaba la fase COMPARTE, así que de vuelta en al Impact Hub, presentaron ante los alumnos cómo pensaban compartirlo en la Gala I CAN 2018, porque ese era un factor importante y que sí conocían desde el principio: presentar en la Gala lo que hubiesen ideado durante el I CAN Weekend era parte del reto. Sabido es que DFC no se trata de certidumbres, sino de confiar en las personas y en el proceso.

Utilizando las cajas que habían preparado en El Retiro, explicaron a los alumnos el proceso que habían vivido y lo que destacaban del mismo. Fue un momento de celebración en el que disfrutar del gran fin de semana que habíamos vivido juntos.

El I CAN Weekend: un fin de semana, conversaciones, dinámicas, convivencia…  Sin duda, ha superado con creces las expectativas que teníamos cuando lo diseñamos.

Miguel Luengo, presidente de Design for Change España

PD: Y esto solo es la mitad de la experiencia del I CAN Weekend… La otra mitad es el mismo reto, ¡vivido por los alumnos! Seguid de cerca nuestros post de blog, compartiremos la segunda parte muy pronto 😉

(Foto: Samuel Bregolin)

La Gala I CAN es la culminación del Reto I CAN, un momento para disfrutar y celebrar que, un año más, la idea que comenzó en 2011 al traer Design for Change a España, tiene sentido y se alimenta.

Este año, el reto que supone organizar una celebración de este tipo ha sido renovado. Por una parte, además de que viniesen los integrantes de los proyectos finalistas a presentar sus historias de cambio, y anunciar el proyecto que nos va a representar en la Be the Change Celebration; hemos querido crear un espacio para compartir con el mundo la propuesta: “La Educación es tuya ¡Evoluciónala!”; y, por otra parte, dar cabida a otras iniciativas que estuviesen alineadas con la filosofía I CAN Mindset. Es la primera vez que hacemos una Gala por los integrantes de los proyectos finalistas, y para el mundo. Agradecemos de corazón a todas las personas que asistieron su cariño por la iniciativa, y especialmente a las que no conocían Design for Change y vinieron a la Gala a descubrir y compartir.

Como sabéis, la Gala constó de dos partes. Una primera para honrar a los proyectos DFC, con la presentación de los 10 proyectos finalistas. Volvimos a probar que, si se ofrece la posibilidad de hacer representaciones creativas, todo es posible. Así tuvimos un rap, un cuento, un testimonio en primera persona, una presentación interactiva, una canción… Diferentes formas de hacer ver que los niños, niñas y jóvenes no son el futuro, sino el presente. Es verdad que tuvimos algunos imprevistos, como en cualquier evento creado con mucha ilusión y poco tiempo y efectivos; si bien la magia de la celebración, el I CAN Mindset, quedó patente.

En cuanto a la segunda parte, la presentación del reto “La Educación es tuya ¡evoluciónala!, más importante que la propia presentación, fue lo que se hubo experimentado dos días antes durante el I CAN Weekend. Ocho educadores, trece alumnos, y dos referentes en innovación educativa, se encontraban por primera vez; con una única consigna: “enfrentarse a un reto y presentarlo durante la Gala”. Se trata de la constatación de la confianza en el potencial de las personas, y en que no solo los más jóvenes son el presente, sino que los educadores también lo son. Además, se vuelve a confirmar cómo un proceso (Not by chance by design) facilita que la magia ocurra. Tal vez el mensaje no quedó del todo claro durante la presentación en la Gala, si bien la intención era cristalina: los educadores se encuentran sin los recursos necesarios para poder gestionar emocionalmente las situaciones que les provoca el día a día; y su tarea, más allá de dar clase y corregir trabajos y exámenes, es muy desconocida. El alumnado, por su parte, también expuso un mensaje muy claro: queremos una educación pensando en el futuro. Así, “Escuelas libres de machismo” fue el slogan clave, vinculado a la necesidad de conectar la educación con los asuntos importantes que están ocurriendo en la sociedad. No es posible una educación encerrada en el aula y ajena a lo que está ocurriendo, ya no en el mundo, sino en el entorno cercano del alumnado.

Se trata de abrir horizontes, que nos permitan además encontrar iniciativas afines, como durante este año que en DFC España hemos empezado a trabajar desde el #BetterTogetherEducacion. En la Gala, tuvimos la oportunidad de seguir poniéndolo en práctica, gracias a David Fernández, quien después de haber vivido la apasionante aventura de recorrer diversos centros educativos por Asia (donde visitó Riverside School, el colegio fundado por Kiran Bir Sethi y modelo de enseñanza Design for Change, y quedó maravillado por la magia del centro), quiso unirse a la Gala y presentar el documental ‘Searching for Superman’ donde plasma toda su vivencia. Además, tras participar en el I CAN Weekend, nos desveló que la experiencia le había inspirado para su próxima aventura que ya está en curso: visitar diferentes centros educativos por toda Europa. Otra iniciativa afín que se unió a la Gala fue Meredith O’Connor, artista internacional contra el bullying, que compartió la experiencia de acoso escolar que sufrió de pequeña y aseguró que con iniciativas como Design for Change, un mundo mejor es posible.

Fue una Gala muy intensa que no habría sido posible sin el increíble equipo que compone DFC España, con la ayuda de los voluntarios y de nuestros colaboradores: La Nave, Impact Hub Madrid, COMnPLAY SCIENCE, La Fontana Imaginaria, Walker&Flaneur, Grupo Spcie Films, Dinamusic, y Samuel Bregolin Photojournalist.

Y la próxima Gala… tendrá que esperar, ya que cambiamos la estructura del Reto de año escolar a año natural (en breve os daremos más detalles). Así que, hasta 2020 no volveremos a disfrutar de una Gala I CAN; si bien estoy seguro de que algo nos inventaremos para que en 2019 también tengamos un evento nacional en el que poner de manifiesto la fuerza del I CAN Mindset.

Miguel Luengo, presidente de Design for Change España

(Foto: Samuel Bregolin)

Por Beatriz Alonso.

Meredith O’Connor, contó en la Gala I CAN 2018 su historia tremendamente inspiradora y cantó su mensaje en contra de la intimidación y el acoso escolar, basado en su propia historia personal de perseverancia y superación. Además, a la mañana siguiente, el alumnado del Colegio SEK Santa Isabel, y del Colegio Cardenal Spínola de Madrid, recibió su visita para escuchar sus palabras y disfrutar de su música. ¡Mil gracias, Meredith, por compartir tu experiencia y recordarnos que ninguna persona está sola, que es posible sentir el Yo Puedo y llegar hasta el WE CAN!

A Meredith le hubiera encantado visitar más centros educativos; sin embargo, solo pudo quedarse una mañana más en Madrid… Así que, para que puedas disfrutar de su valiente y emotivo mensaje, compartimos su discurso por escrito y traducido, para que sus palabras tan necesarias se queden grabadas igual que su música.

 

Hola, ¿cómo estáis? Es un honor estar aquí apoyando a Design for Change.

Como algunos sabéis, estoy lanzando un mensaje en contra de la intimidación a mis fans y a los jóvenes de todo el mundo, así como de la necesidad de ocuparnos de nuestra salud emocional. Lo que tal vez no sepáis es que antes de defender a las víctimas del bullying, yo misma tenía miedo de hablar, sobre todo cuando me estaba pasando a mí siendo niña. Me enfrenté a la intimidación física, verbal y de cualquier otra forma imaginable. Hoy, a menudo me preguntan en entrevistas de televisión o radio por qué nunca hablé.

Me sentí tan sola, que no me daba cuenta de que pedir ayuda era algo que merecía la pena, o incluso que era posible. Yo era más alta, delgada y destacaba entre la mayoría; pero todo eso me hizo ser quien soy ahora. Yo no estaba mal, ni era rara.

No fue hasta los 15 años cuando mi manager me descubrió y tuve la oportunidad de mi vida. Una oportunidad que ni en mis mejores sueños habría esperado tener. Todo lo que me mantuvo en pie: mi voz, mi amor por el canto y el teatro… me ayudó a conseguir un contrato que me llevó hasta mi primera canción, Celebrity; y a salir en la radio. En el pueblo donde vivía, fue algo tan grande que mi vida cambió por completo. Pasé de ser intimidada a ser reconocida en la calle. Nunca me habría imaginado algo así. Mi manager me sugirió entonces que siguiera a mis nuevos fans para compartir un buen mensaje. Aunque todavía tenía miedo de compartir cómo fui acosada, no podía evitar preguntarme qué pasaría si aprovechaba esta oportunidad para contarle a mis fans cosas que a mí me hubiera gustado escuchar al respecto. Pasé de tener miedo a contar mi historia -incluso a mi propia madre- a contárselo a todo el mundo. Cuando lo compartí a través de mi canción The Game, mi miedo a revelar lo que una vez me hizo sentir sola, me desveló todo lo contrario. Después de que escribí esa canción, cientos de miles de fans y gente de todo el mundo respondieron diciendo que también a ellos les pasaba, y que se sentían solos. Mi misión se convirtió en algo más que escribir canciones, o ir a programas y recibir premios, o lo que yo creía que significaba ser una cantante de pop. Entonces me di cuenta de lo importante que es compartir con los fans que he ido conociendo, y ahora con vosotros, que estas personas pensaban que ellos también estaban solos. Design for Change es la prueba de que nunca estamos solos, sino que compartimos un sueño común de futuro.

Muchas veces también me he preguntado, y me lo preguntan a menudo en las entrevistas, por qué ocurre el acoso, la exclusión, la violencia y cualquier forma de odio, especialmente en edades tempranas, como los 6, 7 u 8 años. No fue hasta uno de mis conciertos, cuando terminé de cantar, que una chica joven habló de cómo era ser maltratada, concretamente llamada “fea” por otras chicas. El personal de seguridad nos dijo que ya se había acabado el tiempo y no pude seguir hablando con ella, pero le pedí que me escribiera por Instagram. Esa noche, leí su mensaje y vi cómo se llegó a creer todas las cosas que le dijeron. Me sorprendió aún más ver que había llegado a ser modelo en revistas y desfiles de moda. Fue entonces cuando me di cuenta del porqué nos enfrentamos a la intimidación. La razón es que cualquier forma de intimidación surge porque la gente que la lleva a cabo tiene problemas en los que necesita trabajar, pero no tiene nada que ver con la persona que está siendo intimidada. Se trata de un concepto muy simple; y sin embargo me tomó mucho tiempo darme cuenta, porque no es fácil de entender cuando somos pequeños, especialmente cuando perdemos la confianza y la autoestima. Me gustaría dar las gracias a Design for Change España por reunir a tantas de las personas que nos hemos sentido así, que queríamos resolver un problema, y ayudar a realizar un cambio positivo gracias a ello. Las diferencias son algo que hay que celebrar, no dejar de lado.

La razón por la que estamos aquí esta noche es lo que me inspira a hacer lo que hago todos los días: crear un cambio que permite que la gente sepa que no está sola en las luchas que enfrentamos a diario. Y nuestras luchas marcan la diferencia. Como cantante y activista, me siento honrada y orgullosa de poder usar mi voz y cualquier influencia que pueda tener para apoyar el trabajo de Design for Change, con el objetivo de enseñar a los jóvenes de todo el mundo cosas que me habría gustado saber cuando era niña. No estás solo, hay herramientas y personas con ideas parecidas aquí esta noche que diseñan para provocar el cambio.

Estoy muy emocionada por cantar esta noche, y si has escuchado estas canciones en la radio o conoces la letra, por favor, canta conmigo.

¡Bienvenidos a la Gala I CAN 2018! ¡Yo Puedo!

 

Por su labor social, Meredith O’Connor ha sido reconocida como icono adolescente por Naciones Unidas. La presencia de su discurso ya se ha hecho eco cuatro veces en la Asamblea General de Naciones Unidas por la potencia de su mensaje e influencia.

Si quieres saber más sobre esta gran artista y mejor persona, entra en: https://meredithoconnormusic.com/

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